jueves, 29 de diciembre de 2011

NI UNO MENOS (Zhang Yimou, 1998)

Por Ana Pérez Urcelay

El argumento es muy sencillo, no tiene ningún tipo de floritura ni ningún elemento que lo haga parecer mejor de lo que es.
El maestro de un pueblo tiene que dejar la escuela durante un mes, debido a que su madre se encuentra enferma y tiene que ir a cuidar de ella. Por lo que el alcalde del pueblo encuentra una sustituta, una joven de trece años que deberá impartir clase a niños de diferentes edades en el derruido colegio. La tarea es bien sencilla, si pasado el mes, ha conseguido que ningún niño haya abandonado la escuela para ir a trabajar, le pagarán los 50 yuan que tanto el alcalde como el maestro le han prometido. 
Analizando la película, creo que ésta tiene un gran fondo, ya que continuamente se demuestran determinados valores y aspectos positivos y negativos de una sociedad que nada ha cambiado desde la fecha de realización de la cinta hasta la actualidad.

A través de distintos elementos habla sobre temas como:
- El respeto a los valores transmitidos.
- El abandono de los estudios à incorporación al mundo laboral
- Una solidaridad absoluta entre personas
- Sacrificio para conseguir todo aquello que uno se propone

Muestra cómo, de una manera completamente aplicada a la vida real, los niños aprenden a hacer cálculos para poder saber todo lo que necesitan (cuánto cuesta un billete de ida y vuelta de autobús, cuántos ladrillos tendrán que trasladar para sacar X yuan, etc.). Es una forma de educar basada en la vida real. Necesitan algo y calculan cómo podrán conseguirlo y cuánto esfuerzo les costará.
Por otro lado, el dinero cedido por los ciudadanos al final de la película, es destinado casi íntegro a la reconstrucción de la escuela. Al igual que donan un camión lleno de material escolar. Lo que indica que la educación es lo más importante. Tal y como nos sugiere el profesor, cuando le dice a la joven “maestra” que evite que se vayan más alumnos de la escuela, porque son demasiado jóvenes para trabajar. Lo importante es estudiar y después pasar al instituto (forjarse un futuro para que no les exploten o no tengan que incorporarse al mundo laboral demasiado temprano).
La voz en off que aparece al final, es muy importante, porque nos pone en antecedentes sobre la situación de ese momento en China, situación que no creo que haya cambiado demasiado en la actualidad.
Pero también pone de relieve valores o conceptos que no son tan positivos, como son, por ejemplo,

- El consumo, y la labor que hacen las grandes marcas para ser las elegidas entre los chavales. Hay una escena en la que están todos los alumnos y la profesora en una tienda del pueblo, para comprar bebida, y de todas las bebidas que hay, los niños eligen la CocaCola.

- El poder de la televisión. La joven “maestra” se pasa una noche en vela, haciendo panfletos para poder repartirlos por diferentes puntos de la ciudad, pero no le sirve de nada, tal y como le dice un hombre en la estación de autobuses, ya que si va a la televisión será más rápido y la gente se volcará más en querer ayudarla; como así resulta ser finalmente.

- El valor que tiene el dinero a lo largo de toda la película. Constantemente están haciendo cálculos para todo. Lo mucho que deben esforzarse en trabajar, para obtener un plato de comida o unos cuántos yuan.

- Refleja perfectamente cómo es la mayoría de la gente en la ciudad. En la ciudad se corre más, cada uno va a lo suyo, y tal y como se dice en la película “La gente va al grano, no tienen tiempo. Todos ven la tele”.

En mi opinión, no veo inconveniente en llevar esta película a un aula (sería beneficioso) para chavales de instituto, ya que mucho de lo que refleja la película son valores positivos, formas de vivir y de actuar no muy alejadas de lo que tenemos hoy en día, siendo la “maestra” un ejemplo a seguir de perseverancia, solidaridad, amistad… Y aspectos de la vida como el consumo o el poder del dinero y la televisión, aspectos de los que los alumnos deben estar al tanto de su existencia, y saber canalizar toda la información que les llega.

viernes, 16 de diciembre de 2011

La isla de las flores

Por Claudia Pérez Andrés

Este corto documental de Jorge Furtado (1989) nos relata el funcionamiento del mundo en 12 minutos, a través del recorrido de un tomate desde su recogida en un huerto, hasta su destino en un vertedero en la Isla de las Flores, Brasil.

Educación transversal

Podríamos aplicar la famosa frase “pequeño pero matón” a este breve pero contundente documental. Los conceptos que aparecen en estos 12 minutos lo podemos situar en:

- Conocimientos: naturaleza, sociedad, historia (repaso de la historia de la humanidad), arte (visualmente), economía…

- Valores: medioambiente, salud, derechos humanos y consumo.

Con un ritmo rápido y un tono humorístico, que se va tiñendo crítico según avanza, esta narración puede resultarnos muy útil en la enseñanza secundaria, creando una concienciación social a través del conocimiento transversal.
Conceptos como la propiedad, producción, distribución, dinero, precio o lucro desentraman el funcionamiento del sistema capitalista en el que vivimos, exponiendo su proceso, virtudes y consecuencias, dejando así que el juicio del espectador (alumno) se ponga en funcionamiento.
Y yo, como ser humano que soy, libre, después de haber usado mi teléncefalo altamente desarrollado y mi pulgar oponible para escribir esta entrada, os dejo que disfrutéis del corto/documental.

jueves, 15 de diciembre de 2011

12 hombres sin piedad (S. Lumet, 1957)

Por Laura Durán García-Rama



Sinopsis : Toda la acción de «12 hombres sin piedad » trascurre en al sala de deliberación de un jurado. Los miembros tienen que tomar una decisión sobre si el acusado, un joven que es acusado de matar a su padre. Desde el principio todo apunta que es culpable, por lo que 11 de los 12 miembros están resueltos a condenarlo. El personaje interpretado por Henry Fonda siembra la semilla de la duda al reflexionar sobre las posibilidades se su inocencia o no culpabilidad. Poco a poco, los demás miembros van cambiando de opinión, dando se cuenta de que juzgan a un joven a través de sus prejuicios personales o por factores que habían dejado pasar por alto.



Aspectos para analizar en la película a nivel educativo: 

Buen argumento : como puede estar narrado todo en una sala de deliberación, como esta ambientado y el sentimiento de claustrofobia que crea en el espectador. El trato del entorno es también muy destacable ya que, la ausencia de distintos decorados y exteriores exigen de la ambientación apropiada. Son « pocos » los elementos que nos hacen falta para poder realizar una pieza audiovisual, una única escenografía bien tratada y ambientada puede dar como resultado una obra maestra.

Buena fotografía e iluminación: adecuado para una clase de fotografía e iluminación, importancia de las sombras para el dramatismo. Hay juegos de cámara, posicionamientos bajos y picados, y distintos planos utilizados muy acertadamente y que pueden ser explicados y analizados.

Desarrollo narrativo: tiene ritmo, cautiva al espectador sin recurrir a violencia o sexo, se basa en un buen argumento y una buena forma de filmarlo. Por otro lado la forma de narrar la historia, sin exponerte las premisas directamente sino introduciendo al espectador en lo sucedido paulatinamente puede resultar novedoso. La cercanía al espectador es inmediata.

Diálogos: impresionantes, que exteriorizan de la personalidad de cada miembro y una buena forma de contacto con la época que ambienta.

Interpretaciones: cada personaje tiene su personalidad, exteriorizada por actuaciones magistrales. El guión ya presenta a los miembros con su número de jurado, sin entrar en nombres (ciudadanos anónimos, con prejuicios y defectos). Son interpretaciones en las que nos podemos sentir identificados, viendo fallos propios, no ajenos al espectador. Henry Fonda hace un papel extraordinario como hombre recto, justo, sabio y observador; Ed Begley como el hombre racista; Lee J. Cobb, que oculta una relación tortuosa con su hijo y por lo que culpa al acusado y otras actuaciones muy bien llevadas a cabo.

Posibilidades transversales:

Educación en valores: La diferenciación existente entre decisiones públicas y privadas. Presión grupal y reforzamiento de la personalidad. Liderazgo. La importancia de los prejuicios (en esta película hay de todo tipo) y la gestión de las emociones. Racismo. Se pueden sacar temas como la responsabilidad en la toma de decisiones. Puede realizarse una reflexión sobre el sistema pena y el sistema judicial en otros países y en el propio.

Cultura general: podemos relacionarlo con los procesos judiciales, los tipos que hay y las funciones de un jurado popular. El papel del ciudadano, los derechos y deberes que tiene.

Inglés: al ser de lengua inglesa podría ponerse en versión original aunque, en mi opinión, actualmente no creo que los centros impartan el nivel suficiente.

Incitación a la lectura: podemos relacionar el guión de la película realizado por Reginald Rose con las corrientes literarias norteamericanas de esa misma época. Autores relativamente coetáneos como T. Capote, Hemingway, Tennessee Williams (cuyos trabajos también se transformaron en películas), Graham Greene o incluso con autores más recientes y cercanos para ellos como Paul Austen.

sábado, 10 de diciembre de 2011

La infancia de Iván y de Mouchette

Por Teresa Ariza

Intentaré exponer las particularidades de La infancia de Iván y de Mouchette que creo que posibilitan pensar en los valores y después argumentaré de qué manera la representación de la infancia, la construcción del gesto y la empatía provocada en el espectador a partir de la ficción cinematográfica pueden esbozar puntos de vista nuevos frente a los valores, es decir, cómo a partir de la empatía hacia ciertas construcciones ficticias ( personajes, historias...) se puede incitar al espectador a que tome posición ante determinados aspectos valiosos de una manera poco adocenada, en tanto que el lugar donde el espectador puede posicionarse no viene construido de antemano.

El personaje de Mouchette:
Mouchette es una adolescente que vive en un pueblo francés. Su vida se desarrolla principalmente entre el colegio y su casa. En el colegio no parece ser apreciada ni por profesores ni por alumnos y su casa es un lugar frío donde vive con su madre, que está encamada y gravemente enferma, con un bebé desatendido que berrea y con un hombre que parece ser su padre, aunque en ningún momento de la película demuestra un mínimo de cariño hacia Mouchette. La gente que la rodea es incondicionalmente venenosa y destructiva, hasta el punto de que se produce una especie de inadecuación incomprensible entre la actitud de Mouchette y la respuesta de los demás. Esto moldea sutilmente la manera en que Mouchette se construye ante el espectador: su hermosura y su sensualidad aparecen inevitablemente oscurecidas; no deja de ser luminosa, pero la luz que existe en el mundo que la rodea es tan rara, tan ponzoñosa, que al brillar parece algo así como un cuervo radiante.
Mouchette se encarga de las labores domésticas, de atender al bebé y de cuidar a su madre, y permanentemente tiene una expresión profunda y triste, aunque su mirada tiene un brillo encendido característico de los ojos que aún no se han alejado por completo de la infancia. Además su emotividad aparece pautada por ese perpetuo hieratismo característico de los personajes de Bresson. Creo que este punto ligado a algunas manifestaciones contradictorias tanto corporales como mentales propias de esa edad intermedia entre la niñez y la vida adulta hacen que Mouchette emane algo que dificulta la lectura de sus gestos y que estos además no sigan los esquemas convencionales de representación de emociones.
Mouchette es un ser tan al margen de las convenciones adultas que ni siquiera la muerte le iguala a ellos: el único momento de la película en el que juega como una niña es cuando se deja rodar colina abajo con el vestido blanco puesto por encima de su ropa, como si con ese vestido fuese un personaje recién encarnado; entonces rueda hasta justo el borde del río dos veces. La tercera cae al agua y desaparece. No se suicida tirándose al río, sino que inventa un juego en cuya meta se encuentra la muerte esperándola. Sólo entonces se deja llevar por ella.

El personaje de Iván:
Es un personaje atípico, su forma es rara y la ficción empieza en su propia piel, ya que es un niño con un cuerpo pequeño y frágil pero que en cuanto a su capacidad retórica y su valentía parece un adulto. Es un personaje hermoso y complejo, que puede luchar, puede discutir ordenada y vehementemente como un adulto, puede llorar, puede quedarse dormido y ser cargado y tratado con ternura por sus compañeros; es pequeño y puede burlar peligros que para la gente grande son infranqueables precisamente por su tamaño... Cuando Iván llora y es consolado, o se alegra y le levantan por los aires, o se duerme y le llevan cuidadosamente a la cama, abandona su pequeño cuerpecito y se hace evidente lo complejo y completo que es este personaje. No es que no sea ni un niño ni un adulto, es que es una suma de las dos cosas . El cuerpo de Iván con esa forma, conteniendo ese alma, se convierte en algo parecido a una estructura poética. Quiero decir que su personaje se deja ser leído, pero no horizontalmente, de izquierda a derecha como la escritura, sino hacia dentro. La narración cuando pasa sobre él se arremolina, generando un nuevo nivel de lectura, es decir, significa en un sentido diferente al narrativo ( algo parecido pasa con el pequeño Óscar en El tambor de hojalata). Su cuerpo en sí, con esa personalidad tan poco habitual, es ya una ficción que transcurre independientemente del sentido del hilo argumental de la película. No sé si esto se entiende. Quiero decir que Iván es tan atípico que cualquier manifestación emocional convencional al pasar por él deja de ser convencional y pasa a ser algo ligeramente dislocado con respecto a las cosas. Esto es, que si los gestos de Iván sirven para entender su mundo, al ser gestos impresos en un cuerpo extraño que es todo un otro mundo en sí, no pueden ser reflejo de nada convencional, sino que forzosamente hacen del mundo que supuestamente reflejan algo distinto, mutado.
Si el gesto es un reflejo del mundo, ¿qué mundo nuevo refleja el extraño gesto de Iván? ¿En qué mundo muere Mouchette cuando se deja llevar por la muerte de esa manera?
Creo que al hilo de esto es interesante traer unas palabras de Jeff Wall con respecto al gesto: Wall considera el gesto como un signo convencional que funciona como un emblema (…) el gesto crea verdad en el proceso dialéctico de ser para otro; en imágenes, ser para un ojo. Wall tiene en cuenta los parámetros mentales heredados del barroco que se ponen de manifiesto al leer la gestualidad posmoderna, y considera que en la sociedad posindustrial la gestualidad ha quedado mermada, se ha vuelto algo pequeño y mezquino, y esta pequeñez está directamente relacionada con la posibilidad que actualmente existe de mostrar las imágenes a gran escala y llenas de luz. Independientemente de las reflexiones de Wall acerca de la mezquindad de la gestualidad posmoderna me pregunto de qué puede ser emblema cualquier gesto proyectado por Iván o por Mouchette.
Quizá esta manera de valorar el hieratismo y de considerar el rostro del actor como un reflejo o representación de lo que mira, recuerde un poco a la sensibilidad de Bertolt Brecht cuando propone una interpretación antinaturalista que distancie la emotividad del espectador, pero en realidad esto que creo que sucede en Mouchette y en La infancia de Iván no provoca una distancia emocional, al contrario, golpea directamente en los afectos y moviliza, entre otras cosas, la empatía.
Llegado este punto me vienen a la cabeza preguntas como qué sucede cuando una ficción, o una mentira, o un objeto inerte provocan empatía (si es que la provocan), y si a partir del lugar al que nos dirige esa empatía nueva, provocada por una poesía recién nacida, se puede pensar en los valores ( o simplemente en lo valioso) de una manera menos adocenante.

Hacer cine con un teléfono móvil

La película Olive, de Hooman Khalilli y Giles Pat, ha sido realizada con un teléfono móvil convenientemente adaptado a las necesidades expresivas del relato cinematográfico, mediante "retoques" en la óptica para incrementar la profundidad de campo.


martes, 15 de noviembre de 2011

De mayor quiero ser soldado.


Por Nieves González Pérez

De mayor quiero soldado narra la historia de un niño entre los 8 y los 10 años y de como la televisión influye muy negativamente en su vida. El propósito de este video parece ser tratar educar a los jóvenes a través de un medio muy accesible a ellos como es el cine, aunque a decir verdad esta película se aleja mucho de mi idea de cine y calculo también que de la de la mayoría de los adolescentes. 
La película, carece de cualquier calidad cinematográfica, la fotografía no está mal pero el resto de elementos son totalmente un desastre: ritmo repetitivo, pésima actuación de los actores, etc. El director Christian Molina (“Diario de una ninfómana”) justifica esto diciendo que era necesario sacrificar la calidad cinematográfica por la calidad educativa pero ¿está esta conseguida?


Analizando el argumento tanto un niño como un adolescente captan en pocos minutos el mensaje que se quiere transmitir: la televisión es mala no, malísima (pone un especial énfasis en la televisión como si fuera el único medio audiovisual al que los jóvenes acceden a diario, dejando totalmente de lado otros como puede ser Internet).  El protagonista es un joven que sueña con ser astronauta y quiere una televisión, sólo la consigue cuando sus padres tienen gemelos y lo dejan totalmente marginado, se la compran para que calle, en un principio le ponen un límite de hora y media al día que, como lo tienen abandonado, se salta fácilmente. Ve a diario la tele en la que sólo apareces crueles imágenes de guerra (sólo) y cambia su sueño de ser astronauta por el de ser soldado, empapela la pared de su habitación de posters de guerra y banderas nazis (lo cual su padre ve como una manera más de decorar un cuarto), se rapa el pelo y se vuelve el más malo del colegio. Su amigo imaginario, pasa de ser un afamado astronauta a ser un soldado malísimo. Los padres le quitan la tele a mitad de la película porque se lo recomienda el psicólogo, (que no es nada menos que Robert Englundosea: Freddy Krueger), vuelve a ser astronauta, pero no tarda en descubrir que su padre tiene una amante y a través del chantaje vuelve a conseguir la tele: otra vez soldado. Finalmente, viendo los problemas que estaba causando en la familia, decide ser bueno y astronauta otra vez
Ya sólo leyendo el argumento se observa lo repetitiva y simple que es la estructura de esta película, terriblemente aburrida para cualquier espectador ya que vuelve y vuelve constantemente al mismo tema “Cuando sea soldado voy a matar”, “Cuando sea soldado no voy a comer verduras”, “Cuando sea soldado…” La historia parece acabarse cuando le quitan por primera vez la tele, pero a los cinco minutos de película vuelven a darle otra y la misma estructura se vuelve a repetir, no hay quien se lo trague, pero… tiene que ser así para transmitir valores educativos (¿?): machacante, con el mismo discurso unívoco y alarmista que no deja al joven posibilidad de interpretación. Sin embargo no creo que ni de este modo consiga su fin “educativo” ya que parte de que los adolescentes son estúpidos y al ver esta película, que poco tiene que ver con la realidad, van a ser conscientes del problema que tiene el abuso de la televisión. Los niños hoy en día, la gran mayoría, ven a diario la televisión y saben que no solamente hay imágenes de  guerra si no que realmente, estas ocupan un pequeño porcentaje en la programación televisiva (en mi opinión, creo que es más probable que un niño hoy en día, por influencia de la tele, sueñe con ser Belen Esteban que con ser soldado). También es ilógico que tu padre te ayude a decorar una habitación con esvásticas por doquier, que en una familia aparentemente normal, que en un principio se preocupaba por la educación de su hijo (en un principio no le dejaban ver la tele porque era antieducativa) te dejen totalmente abandonado cuando nace tu hermano, tampoco un padre te deja el móvil cuando tiene una amante que lollama constantemente, etc. Toda la película gira en torno a temas, que tratados de una manera menos alarmista podrían parecernos reales pero que, de esto modo, se convierten en una parodia exagerada de la realidad que no tiene otro objetivo que influenciar “positivamente” mediante el machaque del mismo discurso adoctrinarlo.


No creo para nada que el cine deba educar así, adoctrinando sistemáticamente, machacando y machando con la misma idea hasta que el joven no pueda ya pensar por si mismo. El cine es muy apto parautilizarse como recurso educativo, la mayoría de las películas infantiles de hoy en día transmiten sutilmente valores como la amistad, el afán de superación, la igualdad, etc. de un modo sutil y entretenido, ya que esto último, la capacidad para entretener, es la que hace al cine tan útil como complemento educativo, cuando el cine pierde esta capacidad, como es el caso de está película y además trata de adoctrinar en valores por la fuerza, el cine educativo se convierte, a mi modo de entender las cosas, en un auténtico fracaso, además de un espectáculo audiovisual horrible.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Las posibilidades del cine


Cine y educación
Lo que se está haciendo: emplear el cine como fórmula de reflexión… Múltiples opciones en sintonía con las preocupaciones sociales de cada momento.  Actividades profesionales en el territorio “ocupacional” (Centros culturales, Cajas de Ahorros, Colegios e Institutos, etc.)
Problema: distinguir entre el cine de entretenimiento y el cine de entretenimiento y reflexión
Peligro: convertirlo en medio de adoctrinamiento. (“Educación en valores”)
Peligro: convertirlo en un factor más de entretenimiento
Peligro: convertirlo en instrumento de refuerzo de conductas inconvenientes o contradictorias con los objetivos educativos: agresividad, conducta antisocial, etc.
Peligro: convertirlo en recurso al servicio de la industria cinematográfica española.

Precauciones.

Atención a los alumnos con problemas de personalidad, integración social y desarrollo
Atención a las referencias proyectivas que ofrece cada película (sublimación, proximidad, estrategias del ego, evolución psicológica, etc.)

Del cine de entretenimiento al cine "de calidad" 
- Dos opciones: “crear cine” o “contemplar cine”
- Dejando a un lado el cine “de entretenimiento”, emplearlo como referencia artístico-estética por sus cualidades específicas: imagen, sonido (música), guión (componente literario), ritmo (capacidad de mantener interesado al espectador), interpretación, etc. Desarrollo de la capacidad analítica y de la conformación de actitudes críticas o autocríticas de síntesis (argumentación, etc.)

Ficha para "valorar" una película


Nivel elemental. Entretiene o no (ritmo narrativo
Argumento. ¿Qué reflexión propone la película?.  Buenos y malos. Posibilidad de debate
Diferencia entre “historia” (guión) y “argumento” (lo que se argumenta)
Fotografía. Valoración relativa.
Calidad del guión. Mismos criterios que con cualquier tipo de narrativa.
Interpretación. Versión original. Necesidad de verla doblada para poder juzgar los parámetros anteriores.
Montaje, ambientación, efectos especiales, etc.
Elementos específicos de la película.
Es previsible la tendencia a debatir sobre la “historia”  y, tal vez, sobre el argumento.

Lo que se puede hacer

- Preferible emplear sólo películas de calidad elevada.
- Utilizar el cine para potenciar capacidades de todo tipo.
- Emplearlo como instrumento del fundamento del equilibrio social: armonizar las apetencias personales (gustos) con el de los demás y con el “juicio de síntesis social” (juicio objetivo). Trabajo en equipo.
- Emplearlo como elemento de compensación a los problemas inducidos por el ambiente cultural (“homo videns” de Sartori): comprensión verbal, animar a la lectura, etc.
- Emplearlo como referencia para describir los mecanismos de manipulación social (Tele5) asociados al entretenimiento pasivo: el morbo, la violencia, el sexo
- Emplearlo como un factor de activación del esfuerzo. Romper la pasividad que implica contemplar una película cuando la empleamos para entretenernos.
- Promocionar el goce activo que nos sitúa en un “nivel” con mayores posibilidades para disfrutar
- Aprovechando sus posibilidades informativas (junto con los documentales), emplearlo como instrumento de formación transversal: idiomas, historia, historia del arte,  literatura, teatro, ciencias naturales, filosofía, etc.
- Grandes posibilidades de innovación pedagógica, tanto en la vertiente de contemplación como en la de creación.

Sintetizando…
Se podría (¿debería?) emplear el cine para generar referencias (paradigmas) que colaboren en el proceso educativo, no para descansar un día o para ganar popularidad entre los alumnos… 

viernes, 11 de noviembre de 2011

THE MOTORCYCLE BOY REIGNS


Por Alba Ceide


En 1983 Francis Ford Coppola estrenó Rumble Fish (traducida en España como La Ley de la Calle). La creó a partir de la novela homónima de Susan E. Hinton, quien escribió el guión para el film junto al cineasta. Matt Dillon y Mickey Rourke dan vida a los hermanos que protagonizan la cinta.

Hay películas a las que les afecta especialmente el paso del tiempo. Cintas que envejecen mal. Bien por su trama o por su realización. Las vemos con un distanciamiento en el que sólo encontramos lugar para el entretenimiento y la crítica distanciándonos de los problemas que asolaban a sus personajes. Pero otras, adquieren un carácter atemporal. Rumble Fish (La ley de la Calle) es una de esas cintas que mantiene un aroma fresco e inalterable al paso de los años. Trata la adolescencia con respeto y sumo cuidado, describiendo la importancia que para los personajes tienen los valores que ensalzan. El poder que percibe la juventud sobrevuela el film en todo momento dibujando una realidad que jamás ha dejado de existir.
La adolescencia es a menudo tratada con sorna por aquellos que ya han ascendido a escalones más altos. Asimilada como una mera transición de “necedad” y “desobediencia” en la que ir contra las normas parece ser la única premisa. La adolescencia suele tener mala prensa incluso por aquellos que recientemente la han pasado considerando los años púberes como tiempos de jarana e insensatez. Pero en ese ciclo ocurre algo único y delicado. Un individuo que hasta el momento recibía una serie de valores comienza a plantearse si esos conceptos son los únicos que existen. Comienza a desconfiar, no por ir contra las normas, si no para construir su propia identidad. Absorbe lo que hay a su alrededor y lo filtra como mejor le parece, de acuerdo a una moralidad en plena construcción. Es general que en esta etapa no haya una amplia escala de grises. Más bien, todo se reduce al blanco y al negro. Apenas hay tonalidades. Apenas hay espacio para una reflexión contrastada por que las ideologías, mitos, leyendas y referentes se aglutinan componiendo un puzzle involuntario e inestable caracterizado por la incoherencia y la falta de “sensatez”.  Así que las cavilaciones, críticas y reflexiones suelen estar también plagadas de datos inconexos y valores opuestos que son tan criticados desde fuera pero que…en la cabeza de uno suenan tan bien…
Rusty James (Matt Dillon) se encuentra en ese momento en el que debe de dejar atrás la infancia para escalar a la edad adulta. En él confluyen tres aspectos que suelen caracterizar a la adolescencia: la fábula personal, la fábula de la invencibilidad y en cierta medida, la audiencia imaginaria. Rusty está llamado a grandes proezas, como su hermano, a liderar las pandillas (es su fábula personal). No siente el peligro, no vacila y se siente poderoso, no hay más que ver la “gloriosa batalla por el reino” del primer acto (la fábula de la invencibilidad). Hay algo que hace que se vea a si mismo como un líder, como lo fue su hermano, alguien importante a quien los demás deben de seguir (audiencia imaginaria).
Desde luego cumple otros requisitos como un cierto analfabetismo emocional al no poder situarse en el lugar del otro (no quiero destripar la película para aquellos que no la hayan visto, pero tras algunos momentos delicados de su relación con Patty se aprecia esta cuestión). Pero el rasgo en el que Coppola hace mayor presión es en su referente, El Chico de la Moto.  Su hermano mayor. El punctum de la película.


Es frecuente que el adolescente encuentre un referente cuya personalidad le embriague cincelándola en su mente como la estela que debe de seguir. Y siempre... “el chico de la moto es el rey”.
El Chico de la Moto (Mickey Rourke) es una leyenda en la ciudad. Él lideró las pandillas, hizo… he aquí lo magistral de Coppola: realmente no sabemos lo que hizo. Sabemos que fue alguien importante, no sólo para Rusty, si no para la mayoría de los chicos de la ciudad en la que se ambienta la película. Imaginamos que era “el rey” en aquellas “batallas por el reino” de las que Rusty a veces habla. Imaginamos que dirigía las bandas con seguridad, firmeza y frialdad. Idealizamos… como Rusty idealiza a su hermano.
Francis Ford Coppola no hace excesivas reseñas sobre el pasado del Chico de la Moto pero lo expresa todo. Él, y probablemente la mejor interpretación de Mickey Rourke. Somos capaces de imaginar aquellas bandas de jóvenes que reñían por el liderazgo de las calles. Que tenían sus zonas y códigos de honor disputadas en brutales palizas callejeras. Evitando a la autoridad, cuestionando sus normas en cada instante. No confiando más que en uno mismo y, sobre todo en el “rey”. A veces pienso que sería fantástica una historia sobre el pasado del Chico de la Moto, pero hay dos enormes problemas: Mickey Rourke no anda ya para esos trotes y lo más importante, dejaríamos que el misterio y la fascinación que envuelven al Chico de la Moto se desvanecieran.


Como espectadores, la información que recibimos del Chico de la Moto (de quien ni siquiera conocemos el nombre) nos permite situarnos en la mente del personaje de Matt Dillon. Podemos idealizar el pasado de su hermano mayor como él se lo imagina. Lo conseguimos por medio de conversaciones que se quedan a medias, pintadas en las paredes y la fascinación que las leyendas de calle fabrican sobre él.
Rusty desea vivir en una realidad que ni siquiera le pertenece. Trata de seguir los pasos de su hermano y desea asemejarse a él. Habla constantemente de los viejos tiempos, de cuando las pandillas estaban organizadas, “en esa época una pandilla tenía sentido de verdad”. Smokey (Nicolas Cage), uno de sus amigos,  trata de razonar con él: “Las peleas no estaban de moda cuando tu tenías 10 años”. Pero Rusty ni siquiera es consciente: “Y una mierda. Yo tenía 11 tacos, me acuerdo muy bien”. Añora aquellos tiempos (la adolescencia de su hermano) y trata de dirigir a sus amigos hacia aquella época. Trata de recrearla y formar una pandilla como las de antes. O como él imagina que eran.
Lo que sabemos de El Chico de la Moto es que era un líder que se había convertido en héroe y que un buen día cogió su moto y tomó la carretera hacia California para emprender un viaje que lo transformó en un adulto. Volvió convertido en una leyenda viva.  Parecía un rey en el exilio. Seguía encontrando los fantasmas del pasado, como el policía Patterson, quien se negaba a ver la maduración que había sufrido: “le odio tanto por que los chicos como tu creéis que es algo que no es”, le dice a Rusty, “no es un héroe”. Rusty cree ciegamente en su hermano. Quiere ser como él. Cree que será como él.
La lealtad es su único vicio”
La cinta describe la necesidad de huir de una ciudad que como una pecera no permite ver más allá de los reflejos del pasado. Rusty todavía no es consciente, pero se encuentra atrapado entre los barrotes de una urbe sombría, sin matices, que le seduce con los mismos problemas de siempre. El Chico de la Moto lo sabe, quizá por eso se marchó. Y quizá para lo que volvió es para que su hermano pequeño pueda llegar a ver… el océano.