domingo, 15 de enero de 2012

“El festín de Babette”

Nieves González Pérez.

“El festín de Babette”, “El banquete de Babette” o “La fiesta de Babette” son las tres traducciones al castellano que se le ha dado a la danesa “BabetteGæstebud”, fantástica película de 1987 dirigida por Gabriel Axel, adaptación del homónimo libro escrito por IsakDinensen, conocida principalmente por su novela “Memorias de África”. 


La trama de “El festín de Babette” se desarrolla en un pueblecito Dinamarca, en el que dos hermanas, hijas del difunto pastor luterano,son las encargadas de velar por el mantenimiento de la fe, además de ayudar a los más desfavorecidos del lugar.Estás dos mujeres: Filipa y Martina, desde jóvenes, han hecho girar su vida en torno a su religión, manteniendo siempre un estilo de vida austero y puritano, pocas veces enturbiado.Las dos únicas ocasiones en las que sus tranquilas costumbres se ven ligeramente agitadas es con la llegada de dos figuras masculinas: un soprano y un general, procedentes ambas de el extranjero. Estos dos hombres, caen perdidamente enamorados de las fieles sin llegar jamás a consolidar su amor debido a los prejuicios ellas que, aunque en su fuero interno desean ofrecerse al amor, sus principios se lo impiden. Tanto el coronel como el soprano prontamente vuelven por donde vinieron y, durante años, no se vuelve a saber más de ellos. Sin embargo, un día, muchos años después,llega una mujer con una carta: Babette. Esta figura femenina, huída de la Revolución Francesa, es enviada por el soprano con la intención de que las caritativas hermanas la acojan en su casa y así sucede.
Babette trabaja como sirvienta durante 14 años con Martina y Filipa sin jamás poner una pega y adaptándose a la vida austera y a las “sopas de pan de cerveza” pero, un día, le llega un billete de lotería de Francia, el cual resulta premiado y decide, para celebrarlo y agradecerles a las hermanas los años que la han tenido consigo, realizar un banquete, en el cual no aparecerán los modestos alimentos que acostumbran a ingerir estas sino que se tratará de un auténtico manjar de comida francesa.
A la casa comienzan a llegar perdices, tortugas, vinos, vacas y todo tipo de alimentos que trastocan la rutinaria vida de los habitantes y sobre todo de Filipa y Martina, las cuales sufren constantemente pesadillas a raíz de ese dionisiaco festín.Cuando llega el momento de la cena, el cual deciden compartir con los miembros de la comunidad religiosa y, por casualidades del destino, con el viejo coronel, todos, salvo el extranjero, deciden hacer un pacto para no disfrutar: “no debemos saborear nada” “La comida no tiene importancia” “No pensaremos en ella”, sólo el viejo pretendientese lanza al disfrute de estos terrenales placeres y, poco a poco, va logrando, que el resto de comensales se vayan olvidando poco a poco de sus austeras ideas hasta que todos, satisfechos como nunca en la vida, vuelven a sus hogares liberados, abiertos al disfrute y al amor al que durante tiempo habían cerrado sus puertas.
 

“El festín de Babette” podría decirse no cuenta una gran historia, el nudo del relato se centra en torno a una cena, lujosa, pero una cena en la cual, como en muchas otras, se come, se bebe y cada uno para su casa, sin grandes borracheras ni importantes revelaciones… una cena. En la película no hay lugar para la tensión, no hay violencia, no hay intriga, no ha amor apasionado, carece de todos esos recursos que al cine tanto le apasionan. Así puede quedar un primer análisis superficial del film: se trata de una historia común, bonita ya que no deja de parecer un cuento pero poco más. El siguiente análisis puede deducir que en esta película el tema principal es la religión, o un elogio a la comida incluso al arte y no sólo de cocinar. Sin embargo, “El festín de Babette” va mucho más allá, me atrevería a decir incluso que habla de todo, habla del hombre, con un discurso freudiano de lucha entre el ello y el yo, los instintos, el placer y el control, tratando también la guerra, el amor, la felicidad... Es una película que incita a la reflexión sin que ella en ningún momento te haga posicionarte: no hay buenos ni malos, no hay crítica ni al fanatismo religioso que se profesa en el pueblo, no hay reproches, sólo hay distintas conductas y un inconsciente colectivo que puede estar oculto pero común en todos y siempre listo para aflorar. Todo esto además lo hace a través de una película de una espectacular calidad, con una interpretación notable, una ambientación perfecta y una fotografía espectacular, sin abandonar nunca la sencillez.

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