jueves, 26 de enero de 2012

“LA CLASE”, de Laurent Cantet. 2008.

Por Guillermo Martínez del Olmo
Temo que resulte una elección muy obvia ya que es una película de reciente distribución y cuya acción remite al mundo académico y la relación entre profesor y alumnos, pero a mi juicio creo que podría ser útil como ejercicio de empatía por parte del alumnado, ya que lo habitual es cuestionarse hasta qué punto es el profesor el que debe ponerse en la piel del alumno y no lo contrario.
Para quienes no la hayan visto, aclarar que la acción transcurre en un instituto francés y narra la relación de un joven profesor de lengua francesa con unos alumnos de 14/15 años, de perfil tirando a peliagudo: algún que otro pandillero, chavales con orígenes humildes, muchos de ellos emigrantes, con problemas familiares o de otro tipo, adocenados por la cultura del fútbol y el rap peleón, en fin, una jungla de rebeldía y hormonas.
Si bien estas premisas, por lo trilladas, pueden resultar pelín desalentadoras, el resultado final del producto es sorprendentemente positivo: una película veraz, con ritmo, sin artificios, profundamente fresca y entretenida y que pone sobre la mesa uno de los temas que nos competen, a saber, la capacidad del diálogo como depurador de malos hábitos y posible “pulidor”del futuro ciudadano adulto.
Nos ofrece las dos perspectivas con ternura y sin dramatismos vacuos, por un lado el desaliento del profesor bienintencionado que pretende sacar a la luz las destrezas y capacidades de los chavales y provocar su enriquecimiento personal, y por otro, el día a día y los entornos a veces dramáticos que habitan los chavales y que nos llevan a entender ciertos comportamientos en el aula. Creo que es interesante mostrar a los alumnos el punto de vista del docente, lo farragoso que puede resultar poner orden en semejante barullo y ofrecer los contenidos de manera digerible. Y que el profesor no sólo es autoridad, que también es vocación y experiencia de vida y que sufre y se frustra con los malos resultados o comportamientos de sus alumnos y que en definitiva, la energía que proyecta está originada por el amor.
Aconsejo la película por todo lo anterior y por sus aciertos en lo meramente técnico ( buen guión, certero montaje, adecuación forma/contenido, actuaciones convincentes, ritmo apropiado ). En su debe sólo un pero: la duración ( 2 horas).

1 comentario:

  1. Es película habitual en nuestros ambientes, por sus posibilidades para ofrecer "valores positivos". Sin embargo...
    1. Deduzco que te parece una "buena película"... A mí no. No estoy de acuerdo con la valoración del ritmo; la fotografía es manifiestamente mejorable (en línea Dogma); el guión unas veces es reiterativo y otras demasiado conciso. Etc. Si esta película hubiera tenido otra temática, hubiera pasado desapercibida, porque tiene una virtud muy importante para lo que yo denomino "subcine" (cine subvencionado): trata un asunto actual de gran interés social.
    2. ¿Qué aporta a los alumnos? Tú mismo lo enfatizas: fomentar la complicidad con los profesores. ¿Crees necesaria esa complicidad para la formación de los alumnos?
    3. No detecto elementos relevantes en la línea de "nuestra" transversalidad.
    4. A mi juicio tiene varios inconvenientes importantes frente a los alumnos "problemáticos"
    -Posible refuerzo de conductas "anómalas" cuando el alumno pertenece a familias problemáticas
    - Posible reforzamiento de los alumnos "problemáticos" hacia "lo que me gusta". A mi juicio, reforzar las posibilidades de un alumno de ESO para motivarle sólo puede ser un recurso transitorio. Quizás pudiera tener más sentido en bachiller...

    Creo que la película debería ser de obligado visionado para las autoridades políticas con prerrogativas en asuntos educativos.

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