lunes, 27 de febrero de 2012

BARRY LYNDON

Por Elisa Díez


Ficha Técnica: Director Stanley Kubrick. Guión: S Kubrick basado en la novela de William M. Thackeray del mismo título publicada . Actores principales: Ryan O´Neal y Marisa Berenson. Produción: Warner Bros (Jan Harlan, S.Kubrick y B. Williams). Fotografía: John Alcot. Música: Leonard Roseman con piezas de Haendel, Schubert, Mozart y canciones populares irlandesas. Duración: 182 minutos

La historia se divide en dos actos:

El primer acto ambientado en irlanda (S. XVIII) retrata la vida de Redmond Barry, joven de origen humilde con aspiraciones nobiliarias y que tras aparentemente matar en duelo al prometido de su prima de la que está enamorado, escapa y se mete en el ejército inglés donde lucha en la compleja guerra de los siete años y protagoniza numerosas andanzas. En determinado momento deserta y viaja por Europa llegando a convertirse en agente secreto al servicio de Prusia para acabar como jugador profesional y busca fortunas.
En el segundo acto se relata como el protagonista se casa con  Lady Lyndon, una viuda adinerada, a la que no ama y con la que tiempo después tiene un hijo. Lady Lyndon tiene otro hijo del matrimonio anterior que no aprueba la relación de su madre con Barry. En esta etapa, la historia se centra en el juego de convivencia del matrimonio, y las relaciones paterno filiales y sociales que se producen y cómo la vida vuelve a poner en su lugar de origen al protagonista.


Más que por criterios teóricos de carácter didáctico, mi elección de Barry Lyndon viene condicionada, en gran medida, por mi experiencia personal. A los 17 años, vi la película por primera vez. Carecía de datos previos sobre las características del film. Solo sabía que era muy larga y muy lenta, por lo que mi predisposición era de resignación ante el más que probable aburrimiento que la película me podía a ofrecer. Sin embargo, desde el principio, fui adentrándome en la historia y nutriéndome de elementos de los que nadie  me había advertido. Desde aquel momento se podría decir que Barry Lyndon ha influido y marcado de manera permanente mis inclinaciones en relación con tres aspectos fundamentales de mi visión de las cosas: El gusto por la música (la impronta musical que deja esta película, es indiscutible), sobre todo la clásica, el aprecio de la belleza de la luz (que ha visto reflejado en mi propio trabajo artístico) y el interés por la narrativa de las complicaciones y vicisitudes de las relaciones e intereses del individuo, tres aspectos magistralmente tratados por Kubrick en Barry Lyndon.
Aunque es cierto que existe el riesgo de que un sector de los alumnos pudiera rechazar la película por su duración, lentitud narrativa y ausencia de un sistema definitorio de buenos-malos (todos los personajes son duales, con flaquezas, como en la realidad), la simple posibilidad de que los alumnos pudieran “descubrir” la calidad del film justifica, a mi modo de ver, su aplicación en el aula.

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