martes, 21 de febrero de 2012

“Déjame entrar” de Tomas Alfredson. Realidad alternativa.

Por Irene Rodríguez Rodríguez

Esta película sueca está basada en la novela homónima de John Ajvide Linqvist.
Empiezo haciendo una pequeña sinopsis de la película, para aquellos que no la hayan visto:
La historia se ambienta en un apartado barrio de Estocolmo en el invierno de 1981.
Oskar es un niño de doce años triste y solitario, de padres divorciados. Tiene problemas con los demás chicos del colegio que le acosan constantemente, quizás por estos motivos Oskar desarrolla una particular y morbosa afición: la de coleccionar noticias de asesinato. A la casa de al lado se mudan un padre con su hija, Eli que es una “niña” que nunca podrá dejar de tener doce años, solitaria, extravagante, asesina. La película narra una historia de amor sin precedentes entre dos personas atormentadas, entre un niño apenas adolescente y una vampira de cientos de años, pero que en el fondo tienen demasiado en común.
Una película donde los buenos son malos, los inocentes son maliciosos y culpables, y donde la perversión puede convertirse en amor puro. Un relato diferente donde nada es lo que parece. Una obra que entretiene desde el primer momento hasta el último.
La calidad estética de la película es muy buena, recuerda en muchas ocasiones a las escenas de “El Resplandor” de Kubrick: paisajes totalmente blancos, puros, fríos, contrastados por la oscuridad de las noches y por el rojo de la sangre.
Tiene uno de los mejores guiones adaptados que he visto, junto con la película de Kubrick ya mencionada. Se compone por largos momentos de silencio, sobretodo en las  escenas donde los protagonistas están solos. Quizás las mejores escenas a este respecto son las conversaciones que tienen a través de la pared que separa sus casas, en las que utilizan un lenguaje de signos que sólo ellos conocen.
Quizás lo que aporta una nota de terror (aunque un terror bastante dulce) son las pocas escenas sangrientas, que contrastan fuertemente con la dinámica que lleva el resto de la película y que le aportan ritmo narrativo y argumental. Son, aunque parezca mentira, momentos que te devuelven a la realidad, a una realidad alternativa donde los vampiros pueden existir.
 En definitiva es una película que habla del amor, de las relaciones personales, de la soledad de los adolescentes, pero sobretodo es una película que habla de la realidad, en la que el bien y el mal no se pueden tratar por separado.
Propongo esta película para trabajar con chicos de Bachillerato en un seminario extraescolar titulado “La visión del Vampiro en la literatura y el cine”, en el que se analizaría la figura del vampiro utilizando el relato de John William Polidori,  el libro de Bram Stoker, los poemas y relatos de Edgar Allan Poe, los libros de Anne Rice y el libro de John Ajvide Linqvist. En relación al cine se analizarían las películas “Nosferatu el vampiro” de Murnau, “Drácula” de Terence Fisher, “Drácula, de Bram Stoker” de Francis Ford Coppola, “Entrevista con el vampiro” de Neil Jordan, “soy leyenda” de Francis Lawrence y “Déjame entrar” de Tomas Alfredson. Estos libros y películas se podrían comparar con novelas que ellos hayan leído y películas que hayan visto para poder analizar las diferentes visiones que tienen sobre este género.
Creo que es un proyecto interesante, que abarca muchos tipos de lectura y grandes películas, y que motivará a los alumnos.

1 comentario:

  1. A mi juicio esta película tiene muchas ventajas desde los aspectos motivacionales, pero también tiene un inconveniente importante: puede reforzar situaciones de marginación social.

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