martes, 21 de febrero de 2012

HISTORIA DE UN CRIMEN


Por Alba Ceide

Truman Capote (Toby Jones), viaja a Kansas atraído por la noticia de un homicidio que se le “ha pegado a los dientes como un trocito de caramelo”. Su curiosidad le conduce a Holcomb. La investigación del escritor para su futura novela avanzará hasta entrar en contacto con los autores del asesinato: Perry Smith (Daniel Craig) y Dick Hickock (Lee Pace).
“Historia de un crimen” contiene los destellos de humor necesarios para que el espectador se embriague con el dulzor de un relato áspero y duro. No sólo para los culpables del delito si no también para el propio Capote quien tras una épica investigación completa la novela que culmina su proyección literaria.

A SANGRE FRÍA

La película es un detonante. Su visionado concluye con el espectador en el mostrador de una biblioteca solicitando la novela de no ficción “A sangre fría” de Truman Capote.
Su lectura es embriagadora. El retrato de un pueblo que deseando encontrar a los culpables del crimen en la vecindad parece sentir pesar al descubrir a dos desconocidos convictos. Las amplias descripciones ofrecen un abanico de personalidades que invitan a reproducir aquellos momentos en los que el pueblo de Holcomb advirtió que la confianza y ejemplaridad de sus vecinos no significaban nada.
En 1959, cuatro de los miembros de la familia Clutter aparecían muertos en su domicilio, la granja River Valley de Holcomb, Kansas. Un robo estimado en cuarenta dólares parecía ser el único móvil de uno de los primeros homicidios masivos de los Estados Unidos. Con cuatro capítulos, Capote, estructura un inmenso documento periodístico. Tras la dedicatoria a Harper Lee figura la página de los agradecimientos:
“Todos los materiales de este libro que no derivan de mis propias observaciones han sido tomados de archivos oficiales o son resultado de entrevistas con personas directamente afectadas; entrevistas que, con mucha frecuencia, abordaron un período considerable de tiempo. Como estos “colaboradores” están identificados en el texto, sería redundante nombrarlos; sin embargo quiero expresar mi gratitud formal, ya que sin su paciencia y colaboración mi tarea hubiese sido imposible”
Tras “Historia de un crimen” la lectura de “A sangre fría” no se demoró demasiado. La magnitud de la obra era excitante. Cierto que parte del interés inicial era Perry Smith. El personaje de Daniel Craig resultaba tan sugestivo que produjo un ligero chasco con el Perry Smith real. Más achaparrado, grueso, tullido y demente (inconveniente de los biopics). Pero la obra no tardaría en fascinarme. Ya no trataba con personajes de ficción. A medida que avanzaba mi lectura y era consciente de la realidad de sus líneas me emocionaba asistir a aquella documentación narrada en la que personajes, lugares, historias y recuerdos se entrelazan con gesto sencillo detallando cada retazo del contexto.
En las páginas uno toma conciencia de que la vida de un hombre no desaparece por mucho que sea sustantivada con el término “asesino”.
Quizá esta sea una de las mayores diferencias entre los personajes de ficción y los retratos de “A sangre fría”. En el cine estamos acostumbrados a que las acciones de los personajes determinen su carácter y su personalidad. A veces ahondamos un poco en sus recuerdos, pero nunca lo suficiente para sacarle peso a un término tan potente como el de “asesino”. Y si lo hacemos, acabamos sintiendo clemencia eliminando el peso de todos sus crímenes.


En la novela de no ficción “A sangre fría” nunca olvidas el acto homicida que ha llevado a Dick y a Perry a conseguir tal distinción. Pero también adviertes sus historias, creencias, vivencias y experiencias. Te planteas si ese hecho puntual es el que define su personalidad. Y en esta reflexión cobra sentido el título de la obra de Capote.
Se advierte en el juicio que conduciría a los acusados a la Hilera de la Muerte de Lasing. La despiadada formalidad del pueblo que clama venganza resulta tan estremecedora como el homicidio de los Clutter.
La atmósfera hostil. La imparcialidad de un jurado conmocionado por el asesinato de sus vecinos. La estrecha amistad del juez con el muerto Sr. Clutter. La inutilidad del papel de los psicólogos castrados por la Ley M’Naghten “fórmula totalmente ciega a cualquier matiz entre el blanco y el negro”. El ansia de venganza del pueblo de Holcomb.
- ¿Qué es injusto?
- El proceso entero. Esos chicos no tienen ninguna posibilidad.
- Buena posibilidad le dieron a Nancy Clutter.
- Perry Smith. Santo Dios. Ha tenido una vida tan perra…
- Más de un hombre puede contar historias tan lastimeras como las de ese hijo de perra. Yo incluido. Quizá yo beba demasiado, pero te juro que en mi vida maté a cuatro personas a sangre fría.
- Ya, y lo de ahorcar al hijo de perra ¿qué? También eso se hará con una puñetera sangre fría.
Perry y Dick fueron ahorcados en el “almacén” de Lasing el 14 de Abril de 1965. Truman Capote publicó la novela al año siguiente. Richard Brooks leería la obra poco antes de su divulgación. Era el propio Truman Capote quien deseaba a Brooks como director para la adaptación al cine de los crímenes de River Valley. En 1967 se estrenaría la película “A sangre fría”. Los años de investigación que Capote invirtió en el caso también serían reflejados en la pieza “Capote” de 2005 dirigida por Bennet Miller.
“Historia de un crimen” es la mecha perfecta para ser seducidos por Capote y el caso Clutter. “A sangre fría” es considerada la primera novela de no ficción. Es inevitable que el espectador-lector se sienta atraído por el género e indague en los casos más sorprendentes.

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