domingo, 20 de enero de 2013

GENTLEMEN BRONCOS (Jared Hess, 2011)


Por Carlos Ortiz

Aparentemente es una comedia divertida e inocua. Pero su originalidad <freak> aporta una visión del mundo e nos impone delicadamente una revisión privada de las prioridades.
Benjamín es un adolescente que vive con su madre. Pasa sus ratos libres escribiendo ciencia-ficción y acaba de terminar una novela. Gracias a un campamento para aspirantes a escritores de ciencia-ficción conoce a su ídolo, el escritor Ronald Chevalier. En el campamento se celebra un concurso literario patrocinado por Chevalier. El manuscrito ganador será publicado a nivel nacional. Benjamín, animado por su amiga Tabita, presenta su recién terminada novela. Tabita también enseña la novela a otro amigo, aficionado al cine, a quien le gusta la novela y quiere filmarla. Benjamín acepta.
Mientras, Ronald Chevalier, llevado por la necesidad, plagia la novela de Benjamín y logra un gran éxito...


Es cine de entretenimiento y cine comprometido. El director, Jared Hess, había realizado hasta la fecha un corto y dos exitosos largometrajes, todos juveniles y delirantes. El cortometraje Peluca y el largo Napoleon Dynamite no son fácilmente catalogables ni siquiera dentro del cine independiente, pero el posterior largometraje, Nacho Libre, resulta un alegato a favor de algo indefinido compuesto de mestizaje, libertad y disparate.
Debemos tener en cuenta que Jerusha y Jared Hess, coguionistas y director, son miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Aún así, la película no es doctrinaria ni transmite otra ideología que la del entusiasmo y la creatividad. No hay otro discurso que el de la lógica de andar por casa. No es un entretenimiento sin contenido porque su originalísima neutralidad es subversiva en la superficie y en el fondo. No hay en ella agresividad ni conductas antisociales que no reciban castigo.


A veces la historia roza el absurdo, pero este se funde con los personajes alocados y el ambiente naif.
Personalmente me identifico con el joven protagonista por mi afición a la literatura de ciencia-ficción cuando tenía su edad.
Me gustaría encarecer la propuesta artística y la audacia que veo en su friquismo, que se puede resumir en autenticidad y humildad inalcanzables. Cabe decir que la película fue un fracaso comercial.
 Para fines educativos es interesante el compañerismo que se observa en el film. Los personajes adolescentes, amigos y no amigos, se asocian y colaboran entusiasmados para sus proyectos personales.

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