martes, 15 de enero de 2013

THE MAN FROM EARTH (Richard Schenkman, 2007), o cómo hacer ciencia ficción en un salón


Por Adrián Sanz Remírez

De las películas producidas en estos últimos años, pocas películas me han sorprendido tan gratamente como esta (la cual vi por recomendación sin saber de qué iba). Aún con ciertos inconvenientes, me parece un buen film para proyectar en un aula de secundaria por varias razones:

La primera de ellas se centra en lo cinematográfico y es enseñar el potencial de un buen guión. Con un presupuesto reducido ($56000), economía de personajes y escenarios, fotografía y montaje que no pretenden ir mucho más allá de lo correcto y un casting compuesto por actores poco conocidos (que en general no despuntan demasiado), el director, Richard Schenkman, nos atrapa inevitablemente durante 90 minutos por el simple hecho de contar con un excelente guión. Este, concebido por el escritor Jerome Bixby en la década de los 60, se centra en un puñado de personajes, profesores universitarios de diferentes disciplinas (Historia, Biología, Antropología, Teología, Arqueología y Psicología) que se juntan para pasar una última tarde y despedirse de uno de ellos en su casa. La cosa se pone interesante cuando este último, profesor de Historia llamado John, decide lanzarles una hipótesis a sus colegas: ¿y si un hombre de Cro-Magnon hubiese nacido con el don de la inmortalidad biológica y hubiese vivido todas las épocas de la humanidad, hasta nuestros días? John se pondrá en la piel de este hombre y narrará la historia en primera persona, en un ambiente de "cuento alrededor de la hoguera", también respondiendo a las preguntas y refutaciones que van surgiendo.


Con un guión como este me parece fácil encontrar la transversalidad que andamos buscando, pues durante toda la película, sin abandonar el campo de lo fantástico, se tocan las diferentes disciplinas, especialmente la Historia, pues en su relato John hace un repaso de la historia de la humanidad.
En el ámbito de la literatura existe la posibilidad de relacionarla en clase con el cuento de Borges "el Inmortal", que trata temas filosóficos parecidos.
Igualmente se me ocurre que películas de este tipo pueden también servir para relacionarlas con el teatro, dada la similitud de las condiciones de la puesta en escena. También otros films, como "Un Dios Salvaje" (Polanski,2011), que procede de este medio, juegan con esa economía de personajes/escenarios, aunque no tiene el mismo potencial de transversalidad.
Otro punto a favor de la película viene del lado del debate y la actividad cerebral que genera. Ya durante el visionado del film, el espectador se siente irremediablemente invitado a ocupar un sofá de ese salón donde se desarrolla la conversación y no deja de plantearse preguntas, convirtiéndose en un espectador totalmente activo. También es una película que te deja con ganas de comentar, debatir, lo que se podría aprovechar para acto seguido hacer alguna actividad oral.


Solo hay algunos posibles inconvenientes a la hora de llevarla a un aula de secundaria: aún cuando creo que la película es entretenida hasta el final para cualquiera pues no deja de ser un cuento, habría que ver si la ausencia de efectos especiales, actores famosos, y un nivel de conversación a primera vista complejo (aunque en realidad no tiene mucha profundidad) no podría llegar a generar aburrimiento a los alumnos que no hagan el esfuerzo de seguir el hilo de la charla. Por último, adverto que ha sido "demonizada" por la Iglesia por sus conjeturas teológicas (aún cuando es claramente una película de ciencia ficción) por lo que es idea arriesgada pensar ella en un contexto institucional religioso. Es probable, por otro lado, que existan ciertos elementos adoctrinadores, pero creo que se puede considerar el film simplemente como un juego interesante que creo merece la pena proyectar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada