martes, 19 de febrero de 2013

El cielo sobre Berlín


Por Inmaculada López

Argumento
Damiel y Cassiel son dos ángeles, a diferencia de la imaginería popular que los hace con túnicas radiantes y alas enormes, ellos tienen aspecto de personas adultas y grises que visten gabardinas. Tienen expresión seria y perciben todo en blanco y negro. Nadies puede verlos excepto los niños, y su misión es consolar a los seres humanos en los malos momentos. La película se desarrolla en Berlín, y debido a los grandes problemas políticos y sociales acontecidos en este lugar tienen mucho trabajo. Sin embargo Damiel añora cambiar su vida, desea mirar y ser visto, saborear una taza de café, sentir frío, miedo, convertirse en una persona vulnerable.
El estudio que Damiel lleva a cabo a cerca de la naturaleza de las personas se centra en tres casos concretos: un anciano ciego que recuerda la vieja Berlín antes del Muro; el actor Peter Falk, que llega a Berlín para grabar una película sobre la II Guerra Mundial (después revela que es un ex ángel); y una trapecista del Circo Alekan, a la que Damiel ve como una ángel mortal por su oficio y de la que se enamora.


Fotografía
La fotografía corre a cargo de Henry Alekan, mezcla imágenes en blanco y negro y color. Las primeras se corresponden con la visión que tienen los ángeles de la vida de las personas y la suya propia. Las segundas son las propias de la vida terrenal. El momento en el Damiel tiene la oportunidad de ver en color es cuando se vuelve humano, cuando renuncia a la inmortalidad. Entonces la historia cambia de rumbo, Cassiel le ayude a volverse humano y adentrarse en el mundo material. “Observar no es mirar hacia abajo, sino al nivel de los ojos”, le dice. Por fin siente frío, se toma un café y va en busca de su amada.

La película es muy pictórica, está plagada de imágenes aéreas que recorren los edificios más emblemáticos de Berlín, principalmente la Biblioteca Estatal que se convierte en otro personaje. Biblioteca que parece un espacio de consuelo y refugio para los ángeles. La cámara se mueve a lo largo de los diferentes espacios de una manera exquisita, nos introduce en el mundo los ángeles al deambular por ella, en la espiritualidad y lo imperecedero.

Ritmo narrativo
El ritmo de la película puede parecer demasiado pausado en algunas ocasiones, sin embargo está justificado ya que nos permite adentrarnos en el terreno de los sentimientos y la memoria. Una sucesión de imágenes acompañadas por multitud de reflexiones, pensamientos y divagaciones que abren la puerta a la intimidad de las personas, escuchamos lo que nunca podremos escuchar. Uno de los elementos más importantes que podemos escuchar a modo de estribillo durante todo el largometraje es el poema de Peter Handke “cuando el niño era niño...”. Funciona como elemento unificador y nos transmite las inquietudes de Damiel.

Música y sonido
La música contribuye y acompaña la narración de la película, puede recordar en ciertos aspectos al cine mudo, como es el caso de la música de circo. Una de las aportaciones más destacables es por supuesto la contribución de Nick Cave con su From her for eternity, muy significativa cuando la trapecista la escucha en primero en su caravana y después en el concierto.
En cuanto al sonido, observamos que aparecen multitud de ruidos típicos de ciudad. Como por ejemplo sonidos de coches, que colaboran también al ritmo del relato.


Temas trasversales
Sin duda uno de los temas más relevantes que aparece en la película es la II Guerra Mundial. Nos podría servir para trabajar en clase el punto de vista que ofrece el personaje del anciano sobre el aspecto de la ciudad, devastada por el conflicto.
Hay múltiples referencias a este tema, por ejemplo cuando Damiel se convierte en humano lo hace al lado de unos de los fragmentos del muro de Berlín, nos podría servir para introducir el tema de la caída.

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