jueves, 30 de enero de 2014

RETORNO A BRIDESHEAD

Por Juan José Martínez Ruiz



Director: Julian Jarrold
 Guión: Jeremy Brock, Andrew Davies (Novela: Evelyn Waugh)
Música: Adrian Johnston
Fotografía: Jess Hall
Reparto: Michael Gambon, Emma Thompson, Matthew Goode, Ben Whishaw, Greta Scacchi, Hayley Atwell, Felicity Jones


ARGUMENTO
Durante la Segunda Guerra Mundial, Brideshead, una gran mansión inglesa, se ha convertido en destacamento militar británico. Allí vuelve, ahora como soldado, Charles Ryder, que evoca los viejos tiempos en los que él era casi un miembro de la familia Marchmain, propietaria de la mansión.
El argumento gira alrededor del personaje de Charles, un joven de clase media con aspiraciones a artista, que comienza sus estudios en Oxford donde conoce a Sebastian, de origen aristócrata, y gracias a su amistad, termina accediendo al círculo familiar. El film está planteado de una forma ambigua, subjetiva, las vivencias de la familia Marchmain son vistas a través de Charles, un personaje que se sitúa entre la atracción que siente Sebastian por él, al mismo tiempo que él mismo se siente atraído por su hermana Julia, ante la desaprobadora mirada de su madre. Una madre posesiva y autoritaria que utiliza la fe católica como instrumento de control en la vida de sus hijos.
El marco general, aunque ha sido ya tratado en otras ocasiones, familia de clase alta y joven atraído por un mundo hasta ese momento ajeno a él, permite describir de manera elegante una historia de gran calado, ofreciendo al espectador todos los ingredientes de la historia pero dejando que sea éste el que juzgue o sienta compasión por los personajes que nos muestra.


GUION / INTERPRETACION
Nos encontramos ante una adaptación, que aunque introduce ligeros cambios respecto a la novela original, se puede considerar respetuosa y elegante. Cuenta con un guion muy cuidado y bien adaptado, que retrata con detalle a los personajes a los cuales deja tiempo y reposo para que se vayan construyendo. La obra mezcla el amor, la amistad, los intereses y la religión y todo con un ritmo pausado, que no lento, lleno de buenos diálogos.
El objetivo del film no es provocar la emoción o el sentimiento sensiblero del espectador, en momentos puede incluso llegar a resultar fría o distante.
En cuanto a los actores podemos hablar de un elenco de calidad. Comenzando por el trío protagonista, Charles interpretado por Matthew Goode, es el clásico héroe romántico, con cierta vuelta de tuerca, que lleva todo el peso de la cinta con aparente facilidad. Hayley Atwell que resuelve de manera solvente el papel de Julia, el más evolutivo de los tres mostrando con claridad las diferentes etapas de maduración de su personaje y Ben Whishaw como Sebastian, que haciendo una buena interpretación es el que me parece más flojo ya que no refleja del todo el paso del dandy inicial al resultado de su autodestrucción, aunque seguramente sea más un problema de adaptación del libro que de actuación.
Y continuando con unos personajes secundarios excelentes. La represiva madre de Julia y Sebastian interpretada perfectamente por Emma Thompson, al igual que el jovial padre exiliado en Venecia por Michael Gambon. Sin olvidar otros personajes que también están bien dibujados como el distante padre de Charles, que ofrece algunos de los momentos humorísticos de la película o también los otros dos hermanos Flyte o el amigo ostentosamente homosexual de Sebastian.


FOTOGRAFIA / MUSICA
En el apartado técnico, “Retorno a Brideshead” aprueba con nota. Su fotografía es espléndida y certera, cuidando cada detalle de cámara, sacando provecho de diferentes tipos de luz (no es lo mismo la luz fría inglesa que la cálida italiana) y sabiendo utilizar muy bien los contrastes.
En cuanto a la banda sonora hay que mencionar la discreta pero efectiva música compuesta por Adrian Johnston, que en momentos nos devuelve a los felices años veinte como en ese salón de baile del transatlántico, o nos acompaña de manera emotiva, y a veces inquietante, con delicadas notas de piano en esa consecución de sentimientos siempre contenidos. Un hilo conductor perfecto para la historia.


AMBIENTACION / LOCALIZACIONES
En esta película hay que destacar el minucioso trabajo técnico de vestuario y ambientación que crean a lo largo del film unos escenarios fastuosos acordes con el lugar y la época, sólo hace falta recordar por ejemplo la fiesta de compromiso de Julia o los carnavales de Venecia.
Las localizaciones se pueden considerar unos personajes más de la película, nos muestran las calles góticas de un Oxford repleto de estudiantes, una Venecia exultante de colorido y románticos canales, el caos de los mercados callejeros de Marruecos… pero por encima de todos ellos la mansión de los Marchmain, Brideshead, con su grandiosa presencia.
Brideshead es en la realidad el Castillo de Howard, una mansión situada en el condado de Yorkshire en Inglaterra, a 40 kilómetros al norte de la ciudad de York. Es citada entre las mejores residencias campestres de la aristocracia británica, tanto por su compleja y monumental arquitectura como por su rico contenido artístico y decorativo. La mayor parte del edificio se construyó entre 1699-1712.
El castillo ha sido utilizado como decorado en otras películas y series de televisión. Fue Brideshead en la serie que se hizo en los años ochenta con Jeremy Irons como protagonista y también por ejemplo fue escenario del film Barry Lyndon, Stanley Kubrick (1975).
Hay que recordar que además del castillo posee unos magníficos jardines, con sus fuentes majestuosas y pabellones usuales en la época de su construcción, y la película sabe aprovechar con sutileza sus impresionantes paisajes.


POSIBILIDADES A NIVEL EDUCATIVO / TEMAS TRANSVERSALES
Literatura: nos acerca a una de las mejores novelas inglesas del siglo XX.
Lenguaje cintematográfico: buena muestra de diferentes tipos de plano, fotografía, guion…
Historia, religión: comparación de nuestra época con principios del siglo XX.
Relaciones sentimentales, homosexualidad, construcción de identidad personal.
Relaciones familiares, matrimonio.
Adicciones, alcoholismo.


BLOW UP

Por Carla Rueda Villa

Una de las películas que creo que podrían resultar interesantes como recurso artístico educativo es Blow-Up, del director Michelangelo Antonioni (1966), trata sobre la daptación de un cuento de Julio Cortázar.
La película narra la historia de un fotógrafo que, tras realizar unas tomas en un parque londinense, descubre al revelarlas una forma irreconocible que resulta ser un cadáver. Fue premiada en el Festival de Cannes con la Palma de Oro.  A mi me hizo reflexionar sobre la percepción de lo real, el consumismo, la alienación por las modas y  la automatización de los individuos.
Utilizando esta película como recurso educativo en el aula, contribuimos a que los jóvenes (entre 13 y 17 años) se familiarizen con los conceptos relacionados con las imágenes y la cámara fotográfica. Aprendan el funcionamiento de estas de un modo práctico y creativo, a través de ejercicios de observación de su entorno, y teniendo en cuenta aspectos como la composición y el encuadre, de forma que empiecen a hacerse preguntas cada vez que vean una imagen o vayan a hacer una fotografía, ayudándoles a que se desarrollen plenamente en sociedades actuales, incrementando su inteligencia visual y ampliando su espíritu creativo.
Dentro de los contenidos que podemos trabajar después de utilizar este recurso, están por ejemplo, el de analizar el papel que ocupa la fotografía en las sociedades actuales, conocer los elementos básicos del lenguaje visual, los aspectos técnicos básicos de la fotografía. Descubrir el poder de expresión de la luz en la imagen fotográfica y orientar el desarrollo de la imaginación hacia la creación de imágenes fotográficas, comprender los aspectos técnicos y estéticos de la fotografía, para crear mensajes visuales sencillos.
Esto les ayudará en las actividades que realicen, para potenciar el desarrollo de sus habilidades necesarias en la representación visual de ideas; el conocimiento y gestión del pensamiento propio, tratando por ejemplo temas del mundo de la imagen como preguntarse que son las imágenes y para qué sirven. Normas básicas de composición, encuadre y planos. Técnica fotográfica y la importancia de la luz, qué quiero fotografiar y cómo lo hago, cómo seleccionar, ordenar y archivar mis propias fotografías.
Además en la película encontramos un cuidado excepcional en la elección de los colores, en el lugar que ocupan en el encuadre y en el diálogo, la ciudad sirve como escenario para el protagonista, Londres como capital de la estética pop, en la obra del fotógrafo observamos que el grano de la película fotográfica es enorme después de las ampliaciones llegando a parecer pinturas abstractas ( como las que realiza Bill el amigo pintor de Thomas).
La narración se sitúa fuera de la acción, esperando que algo ocurra ante la cámara, en la mayoría de las secuencias, primero se muestra el espacio vacío y, tras unos instantes, el personaje o personajes entran en cuadro, y de la misma manera, espera a que salgan de cuadro para dejar el espacio vacío. Esa sensación de espera, de deambular...es muy inquietante, en la escena del partido de tenis sin pelota la realidad no es más que una construcción social, abriendo la confusión entre el ser y el parecer.
El objetivo de todo fotógrafo cuando dispone de un proyecto listo para ser difundido, es tratar de llegar al mayor número posible de receptores. En este sentido, los proyectos multimedia, por la naturaleza de su visionado y por las posibilidades de difusión masiva, se configuran como una de las mejores opciones para el fotógrafo. La película nos ayuda a que obtengan un primer acercamiento a la fotografía y una forma de descubrir las posibilidades comunicativas que ofrece.

“LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA”

Por Belén Paredes

La elección de esta película reside en su belleza estética así como en su contenido humano, que te transporta a un mundo de emociones y reflexión.
Julian Schnabel, director y guionista de ésta película, trabaja con pasión la historia de Jean-Dominique Bauby, redactor jefe de una importante revista francesa que sufrira una grave embolia tras la que queda completamente paralizado bajo el llamado “síndrome de cautiverio”. Solo puede mover su ojo izquierdo, que será su única “herramienta comunicativa”; su cuerpo se encuentra de un día para otro completamente encarcelado, en cautiverio… “como en una escafandra”, mientras que su mente sigue funcionando de igual forma, y puede volar libremente “como una mariposa”.
“La escafandra y la mariposa” presenta un esquema surrealista y posmodernista. Con posmodernista nos referimos a la mezcla de estilos ya creados, con el fin de crear uno propio; en la película se observan diferentes planos, y numerosos cambios en el tiempo y en espacio. Es interesante el comienzo de la película, donde el protagonista aparece ya con la enfermedad despertando del coma y nos provoca una sensación de intriga, sin embargo luego aparecen momentos en los que Jean-Dominique aún no ha sufrido el accidente. Con esto vemos que Schnabel no quiere narrar la historia de forma cronológica, sino que prefiere acentuar ciertas sensaciones para ir a la esencia del asunto, de carácter paradójico: por un lado la angustia de la enfermedad y por otro la posibilidad de superarse y valorar la imaginación y el poder de la mente.
El aspecto surrealista lo encontramos en las numerosas escenas oníricas que presenta el film. La película quiere enfatizar la actividad creadora, y por eso son fundamentales los pensamientos del protagonista, con los que intenta crearse un mundo nuevo, que le abstraiga de su cruda  realidad, donde es prisionero en su propio cuerpo. La imaginación y la memoria serán lo que de un sentido a su vida, por eso los recuerdos y los paisajes que inventa se intercalarán con su presente.
Podríamos determinar el género como un drama, los personajes de la película son reales, y podemos identificar experiencias cercanas, lugares reales concretos…hasta sus fantasías nos parecen cercanas y posibles, es un mundo onírico y fantástico diferente al de la ciencia ficción. El drama de esta enfermedad se nos presenta con ese interesante enfoque de la cámara, que se ajusta en numerosas ocasiones directamente al ojo del protagonista, a la única ventana que aún conserva su actividad normal. Esto hace que empaticemos de una forma súper directa con el personaje, viviendo casi en primera persona la historia.
Tras este breve análisis de la película, me pregunto qué función puede tener dicho film en el campo educativo.
Considero complicado introducir una película en el ámbito educativo, pues podemos tender al adoctrinamiento que en tantas ocasiones hemos mencionado en clase, o a que rompa demasiado con lo tratado en clase, o incluso a no saber si es adecuada para la edad…en fin, hay multitud de factores a tener en cuenta, ya que poner una película no debe quedarse en el mero hecho de pulsar el “play” y pasar un rato entretenido. Sin embargo si se realiza bien el enfoque puede ser un método muy positivo para aprender. La emociones juegan un papel importante en esta película, y cuando uno consigue emocionarse aprende por así decirlo, y algunas cuestiones pueden quedar mejor interiorizadas que de otras formas. Creo que esta película es una buena opción para bachillerato, incluso la pondría en segundo en los lindes de la selectividad para que sean capaces de abstraerse y ver más allá del estrés de los exámenes. Me parece también muy oportuna para las materias de plástica porque enfatiza la imaginación, la creatividad y plantea la comunicación como algo intrínseco que podemos solucionar de miles de formas (como esos guiños del protagonista).

lunes, 27 de enero de 2014

McGuffin


Noth by Nortwest

Por Clara D

Creo que la película de Alfred Hitchcock North by Norhtwest es una obra que recoge todas las condiciones que el cineasta maneja a lo largo de su filmografía, y que al igual que de The 39 steps podría decirse que es resumen de toda su obra inglesa,  North by Northwest es resumen de su obra americana. Aquí recurre a uno de sus temas favoritos: la confusión de identidad.
El director consigue recrear en esta película ambientes tensos, amenazantes e incluso violentos tratando el tema del miedo de una manera no estereotipada. Además del miedo a la muerte, presente en muchos thrillers, creo que se tratan otro tipo de temores más pequeños y cotidianos, como el miedo a ser engañados, a enamorarse, a perder el control de las situaciones, a los malentendidos… Todo ello en clave alta, a la luz del sol, alejándose de todo cliché cinematográfico, fuera de callejones oscuros o casas lúgubres, y consiguiendo generar mayor inquietud al establecer una proyección empática con el espectador mucho más fuerte. Los “malos” también salen a la luz del sol.



El protagonista, Roger Thornhill, un ejecutivo del mundo de la publicidad, es confundido con George Kaplan, un agente del gobierno. Este hecho es el desencadenante  de una compleja trama en la que el personaje principal se ve envuelto en una serie de culpabilidades que no entiende y que se aventurará a resolver de manera un tanto inverosímil, cautivando y convenciendo sin embargo al espectador en todo momento.
La tensión se crea desde el inicio, incluso antes de que la película de comienzo. En los títulos de crédito la  pantalla se llena de líneas que definen trayectorias contrarias a la dirección habitual de lectura, lo que sumado a la banda sonora provoca gran inquietud y ritmo desde la apertura de esta obra cinematográfica.
Las líneas que se entrecruzan no son un mero alarde de diseño, sino que sintetizan desde el primer momento la clave temática del filme: diferentes recorridos vitales -las líneas-, aparentemente sin conexión alguna, se cruzan en un momento determinado, fugaz, de la existencia, y convergen para crear un drama que se “proyecta” sobre lo cotidiano. La abstracción de los créditos se desvanece dando paso a un plano de un edificio acristalado que conserva la estructura que previamente han trazado las líneas de los créditos. Mediante este plano se nos devuelve la imagen de la ciudad reflejada, distorsionada por tanto, otro elemento más que dificulta la decodificación de lo que se percibe y en consecuencia genera inquietud. En el edificio se refleja el fluir de la ciudad (de ahí el paso de lo abstracto a la imagen concreta, el drama se proyecta sobre lo cotidiano de la metrópoli).



La música de Herrmann se articula sobre dos conceptos: el de “amenaza” o peligro constante, indicando que lo cotidiano puede contener el germen de una pesadilla; y el de “movimiento”, la persecución implacable e imparable a la que se ve sometido el protagonista. Desde el principio de la película la amenaza está presente aunque no se haga evidente.
El guión no es lo mejor que tiene la película, se nota que es un film generalista que ha de ser accesible y atractivo para todo tipo de público. Una película donde ver a Cary Grant pasar por distintas peripecias, por lo que hay toques de humor y el guion no es complejo ni de gran profundidad. A mi parecer no está mal, pero no es lo más destacable de la película sin duda alguna.
En torno a una historia que comienza cargada de hechos incoherentes (la confusión de identidad, el que el protagonista quede vinculado al crimen de las Naciones Unidas por coger el cuchillo, etc.), Hitchcock nos presenta una película totalmente inverosímil con tal convicción que nos hace creer que es cierta. Podemos decir que no le interesan demasiado los hechos, sino lo que cuenta a través de la historia, cómo se produce la narración y cómo a través de ciertas claves perceptivas el espectador se ve “absorbido” por la trama y acaba olvidando el punto inicial.
En todo esto tiene mucho que ver el fenómeno del Macguffin, término acuñado por el propio Hitchcock que designa un elemento en el que se apoya la acción para avanzar, un pretexto argumental que motiva a los personajes y contribuye al desarrollo de la historia que en realidad es irrelevante por sí solo. En esta película hay distintos Macguffins, desde el que es usado como detonante de la historia, es decir, la falsa identidad de un George Kaplan que ni siquiera existe, hasta el hecho de que todo gire en torno a la “importación-exportación” de secretos de Estado, cuando nunca se explica cuáles son ni qué supondría su revelación. Se trata de una información aparentemente importante, pero que se convierte en irrelevante al no aportarse detalles de ella. El elemento que distingue al MacGuffin de otros tipos de excusas argumentales es que es intercambiable. Desde el punto de vista del espectador, el MacGuffin no es lo importante de la historia narrada.
Sin embargo, dentro de la trama también se pueden identificar guiños a este recurso, por ejemplo la ¨O¨ intercalada en las iniciales del protagonista que aparecen en sus cerillas R.O.T., así como la teatral secuencia de la avioneta, durante la cual Hitchcock retiene el ritmo narrativo y lo hace denso. Es esta una escena que no hace avanzar la historia y que incluso se puede considerar gratuita en la forma de su desarrollo -no en la manera de incluirla en la narración-. Sin previo aviso la avioneta se convierte en una máquina mortífera.



En general la fotografía es buena, los encuadres en los planos de acción guardan perfectamente las proporciones de los tercios, y en temas compositivos está bastante cuidada, aunque en alguna de las escenas desarrolladas  en el tren chirría un poco. Lo que sí es más frecuente son los errores de iluminación, por otro lado algo muy común en aquella época. La incoherencia entre la luz general y la luz local genera juegos de dobles sombras que hacen que no quede claro y que no se entienda de dónde viene el foco de luz, sin embargo en muchas ocasiones da el pego porque el ojo no recae en ello.
Usaría este tipo de películas para explicar e iniciar a los alumnos en temas de distintas formas de desarrollo, percepción y lenguaje visual cinematográfico.  Explicaría cuáles son los distintos tipos de planos y qué se consigue a través de ellos, cómo se genera inquietud visual, etc. Todo esto como clases previas a una posterior práctica colectiva de un proyecto cinematográfico conjunto.
Como temas transversales podríamos hablar del miedo y de cómo sin ser el tema central se aborda de maneras diferentes, o bien de la teatralidad en el cine. Creo que en definitiva se podrían comentar los temas que he ido tratando en este post.



domingo, 12 de enero de 2014

La bicicleta verde

Por Daniel Amorós

La prohibición de conducir a las mujeres saudíes se ha convertido en un símbolo de lucha contra la discriminación de género de Arabia Saudita. Parecerá que la distancia y las barreras culturales sitúan esta problemática a años luz de la actualidad occidental, pero la realidad es que hasta el hecho de montar en bici para una mujer árabe supone una deshonra y un peligro para su dignidad.
Hayfaa Al-Mansour nos introduce en la vida de una joven saudí llamada Wadjda de tan solo diez años, que sueña con algún día poseer la bicicleta verde con la que ganar una carrera a su amigo Abdullah. Tan inocente e infantil deseo, enfrentará a Wadjda a la realidad social, represiva y constreñida, y a unos valores religiosos sexistas y segregadores, que es incapaz de comprender.
La vida diaria de Wadjda nos convierte en testimonios de la situación de la mujer y sus derechos en el mundo árabe, ninguno. La figura de una madre dulce y redentora que quiere proteger a su hija de la discriminación que ella sufre por parte de su marido por no poder tener hijos, la convierten en la heroína que necesita ser rescatada de esa sociedad misógina.
“No era sencillo un día cualquiera en el rodaje de esta película. Para trabajar en las escenas de exteriores, siendo mujer y sin permiso para estar en la calle, la directora tenía que permanecer dentro de una furgoneta y dirigir las secuencias frente a un monitor, con un teléfono móvil en la mano. Fue una experiencia que considera frustrante pero que al final dio sus frutos, explica a la prensa Haifaa Al Mansour.” (H. Llanos. Huffingtonpost.es, 2013)
Desde una perspectiva costumbrista Haifaa Al-Mansour, consigue cruzar las distancias culturales que nos separan, ofreciendo una versión un tanto suave de la realidad de la mujer árabe, probablemente por su finalidad educativa a todos aquellos que no conocemos lo que supone nacer mujer en Arabia Saudita.
Haifaa Al-Mansour se convierte con La Bicicleta Verde en la primera directora de cine de Arabia Saudí y que además consigue llevar en el 2012 el estreno de su película al Festival de Venecia y consigue una nominación a los Oscar como Mejor Película de Habla no Inglesa.