jueves, 30 de enero de 2014

“LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA”

Por Belén Paredes

La elección de esta película reside en su belleza estética así como en su contenido humano, que te transporta a un mundo de emociones y reflexión.
Julian Schnabel, director y guionista de ésta película, trabaja con pasión la historia de Jean-Dominique Bauby, redactor jefe de una importante revista francesa que sufrira una grave embolia tras la que queda completamente paralizado bajo el llamado “síndrome de cautiverio”. Solo puede mover su ojo izquierdo, que será su única “herramienta comunicativa”; su cuerpo se encuentra de un día para otro completamente encarcelado, en cautiverio… “como en una escafandra”, mientras que su mente sigue funcionando de igual forma, y puede volar libremente “como una mariposa”.
“La escafandra y la mariposa” presenta un esquema surrealista y posmodernista. Con posmodernista nos referimos a la mezcla de estilos ya creados, con el fin de crear uno propio; en la película se observan diferentes planos, y numerosos cambios en el tiempo y en espacio. Es interesante el comienzo de la película, donde el protagonista aparece ya con la enfermedad despertando del coma y nos provoca una sensación de intriga, sin embargo luego aparecen momentos en los que Jean-Dominique aún no ha sufrido el accidente. Con esto vemos que Schnabel no quiere narrar la historia de forma cronológica, sino que prefiere acentuar ciertas sensaciones para ir a la esencia del asunto, de carácter paradójico: por un lado la angustia de la enfermedad y por otro la posibilidad de superarse y valorar la imaginación y el poder de la mente.
El aspecto surrealista lo encontramos en las numerosas escenas oníricas que presenta el film. La película quiere enfatizar la actividad creadora, y por eso son fundamentales los pensamientos del protagonista, con los que intenta crearse un mundo nuevo, que le abstraiga de su cruda  realidad, donde es prisionero en su propio cuerpo. La imaginación y la memoria serán lo que de un sentido a su vida, por eso los recuerdos y los paisajes que inventa se intercalarán con su presente.
Podríamos determinar el género como un drama, los personajes de la película son reales, y podemos identificar experiencias cercanas, lugares reales concretos…hasta sus fantasías nos parecen cercanas y posibles, es un mundo onírico y fantástico diferente al de la ciencia ficción. El drama de esta enfermedad se nos presenta con ese interesante enfoque de la cámara, que se ajusta en numerosas ocasiones directamente al ojo del protagonista, a la única ventana que aún conserva su actividad normal. Esto hace que empaticemos de una forma súper directa con el personaje, viviendo casi en primera persona la historia.
Tras este breve análisis de la película, me pregunto qué función puede tener dicho film en el campo educativo.
Considero complicado introducir una película en el ámbito educativo, pues podemos tender al adoctrinamiento que en tantas ocasiones hemos mencionado en clase, o a que rompa demasiado con lo tratado en clase, o incluso a no saber si es adecuada para la edad…en fin, hay multitud de factores a tener en cuenta, ya que poner una película no debe quedarse en el mero hecho de pulsar el “play” y pasar un rato entretenido. Sin embargo si se realiza bien el enfoque puede ser un método muy positivo para aprender. La emociones juegan un papel importante en esta película, y cuando uno consigue emocionarse aprende por así decirlo, y algunas cuestiones pueden quedar mejor interiorizadas que de otras formas. Creo que esta película es una buena opción para bachillerato, incluso la pondría en segundo en los lindes de la selectividad para que sean capaces de abstraerse y ver más allá del estrés de los exámenes. Me parece también muy oportuna para las materias de plástica porque enfatiza la imaginación, la creatividad y plantea la comunicación como algo intrínseco que podemos solucionar de miles de formas (como esos guiños del protagonista).

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