lunes, 27 de enero de 2014

Noth by Nortwest

Por Clara D

Creo que la película de Alfred Hitchcock North by Norhtwest es una obra que recoge todas las condiciones que el cineasta maneja a lo largo de su filmografía, y que al igual que de The 39 steps podría decirse que es resumen de toda su obra inglesa,  North by Northwest es resumen de su obra americana. Aquí recurre a uno de sus temas favoritos: la confusión de identidad.
El director consigue recrear en esta película ambientes tensos, amenazantes e incluso violentos tratando el tema del miedo de una manera no estereotipada. Además del miedo a la muerte, presente en muchos thrillers, creo que se tratan otro tipo de temores más pequeños y cotidianos, como el miedo a ser engañados, a enamorarse, a perder el control de las situaciones, a los malentendidos… Todo ello en clave alta, a la luz del sol, alejándose de todo cliché cinematográfico, fuera de callejones oscuros o casas lúgubres, y consiguiendo generar mayor inquietud al establecer una proyección empática con el espectador mucho más fuerte. Los “malos” también salen a la luz del sol.



El protagonista, Roger Thornhill, un ejecutivo del mundo de la publicidad, es confundido con George Kaplan, un agente del gobierno. Este hecho es el desencadenante  de una compleja trama en la que el personaje principal se ve envuelto en una serie de culpabilidades que no entiende y que se aventurará a resolver de manera un tanto inverosímil, cautivando y convenciendo sin embargo al espectador en todo momento.
La tensión se crea desde el inicio, incluso antes de que la película de comienzo. En los títulos de crédito la  pantalla se llena de líneas que definen trayectorias contrarias a la dirección habitual de lectura, lo que sumado a la banda sonora provoca gran inquietud y ritmo desde la apertura de esta obra cinematográfica.
Las líneas que se entrecruzan no son un mero alarde de diseño, sino que sintetizan desde el primer momento la clave temática del filme: diferentes recorridos vitales -las líneas-, aparentemente sin conexión alguna, se cruzan en un momento determinado, fugaz, de la existencia, y convergen para crear un drama que se “proyecta” sobre lo cotidiano. La abstracción de los créditos se desvanece dando paso a un plano de un edificio acristalado que conserva la estructura que previamente han trazado las líneas de los créditos. Mediante este plano se nos devuelve la imagen de la ciudad reflejada, distorsionada por tanto, otro elemento más que dificulta la decodificación de lo que se percibe y en consecuencia genera inquietud. En el edificio se refleja el fluir de la ciudad (de ahí el paso de lo abstracto a la imagen concreta, el drama se proyecta sobre lo cotidiano de la metrópoli).



La música de Herrmann se articula sobre dos conceptos: el de “amenaza” o peligro constante, indicando que lo cotidiano puede contener el germen de una pesadilla; y el de “movimiento”, la persecución implacable e imparable a la que se ve sometido el protagonista. Desde el principio de la película la amenaza está presente aunque no se haga evidente.
El guión no es lo mejor que tiene la película, se nota que es un film generalista que ha de ser accesible y atractivo para todo tipo de público. Una película donde ver a Cary Grant pasar por distintas peripecias, por lo que hay toques de humor y el guion no es complejo ni de gran profundidad. A mi parecer no está mal, pero no es lo más destacable de la película sin duda alguna.
En torno a una historia que comienza cargada de hechos incoherentes (la confusión de identidad, el que el protagonista quede vinculado al crimen de las Naciones Unidas por coger el cuchillo, etc.), Hitchcock nos presenta una película totalmente inverosímil con tal convicción que nos hace creer que es cierta. Podemos decir que no le interesan demasiado los hechos, sino lo que cuenta a través de la historia, cómo se produce la narración y cómo a través de ciertas claves perceptivas el espectador se ve “absorbido” por la trama y acaba olvidando el punto inicial.
En todo esto tiene mucho que ver el fenómeno del Macguffin, término acuñado por el propio Hitchcock que designa un elemento en el que se apoya la acción para avanzar, un pretexto argumental que motiva a los personajes y contribuye al desarrollo de la historia que en realidad es irrelevante por sí solo. En esta película hay distintos Macguffins, desde el que es usado como detonante de la historia, es decir, la falsa identidad de un George Kaplan que ni siquiera existe, hasta el hecho de que todo gire en torno a la “importación-exportación” de secretos de Estado, cuando nunca se explica cuáles son ni qué supondría su revelación. Se trata de una información aparentemente importante, pero que se convierte en irrelevante al no aportarse detalles de ella. El elemento que distingue al MacGuffin de otros tipos de excusas argumentales es que es intercambiable. Desde el punto de vista del espectador, el MacGuffin no es lo importante de la historia narrada.
Sin embargo, dentro de la trama también se pueden identificar guiños a este recurso, por ejemplo la ¨O¨ intercalada en las iniciales del protagonista que aparecen en sus cerillas R.O.T., así como la teatral secuencia de la avioneta, durante la cual Hitchcock retiene el ritmo narrativo y lo hace denso. Es esta una escena que no hace avanzar la historia y que incluso se puede considerar gratuita en la forma de su desarrollo -no en la manera de incluirla en la narración-. Sin previo aviso la avioneta se convierte en una máquina mortífera.



En general la fotografía es buena, los encuadres en los planos de acción guardan perfectamente las proporciones de los tercios, y en temas compositivos está bastante cuidada, aunque en alguna de las escenas desarrolladas  en el tren chirría un poco. Lo que sí es más frecuente son los errores de iluminación, por otro lado algo muy común en aquella época. La incoherencia entre la luz general y la luz local genera juegos de dobles sombras que hacen que no quede claro y que no se entienda de dónde viene el foco de luz, sin embargo en muchas ocasiones da el pego porque el ojo no recae en ello.
Usaría este tipo de películas para explicar e iniciar a los alumnos en temas de distintas formas de desarrollo, percepción y lenguaje visual cinematográfico.  Explicaría cuáles son los distintos tipos de planos y qué se consigue a través de ellos, cómo se genera inquietud visual, etc. Todo esto como clases previas a una posterior práctica colectiva de un proyecto cinematográfico conjunto.
Como temas transversales podríamos hablar del miedo y de cómo sin ser el tema central se aborda de maneras diferentes, o bien de la teatralidad en el cine. Creo que en definitiva se podrían comentar los temas que he ido tratando en este post.



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