jueves, 20 de febrero de 2014

“Vivir” Zang Yimou (1994)

Por Elena Fernández 

Esta película contiene los elementos imprescindibles para ser útil y eficiente como elemento de educación transversal ya que mantiene la tensión del espectador mientras le ofrece una cascada de goce intelectual, estético y emocional. Está bien construida, es técnicamente excelente, entretiene, emociona y aporta múltiples conocimientos.
Para entender el ritmo de la película lo primero hay que contextualizarla dentro del cine oriental. Por una parte las escenas se deleitan en lo que sucede, no se limitan a narrar una acción pero por otra parte se suceden numerosos núcleos de tensión y de catarsis. Podríamos decir que la tranquilidad dura poco, que si bien el ritmo de las escenas para la costumbre occidental es lento, el director es capaz de mantener alerta nuestro animal interno.  También la estructuración temporal clásica, con una narración ordenada en  la línea del tiempo y  haciendo gala de unos sencillos indicadores para los saltos temporales “años 40” “años 60” “unos años más tarde” le confieren una sencillez y claridad imprescindibles en una narración tan densa y llena de acontecimientos. En los momentos de clímax hace uso de un montaje más intenso donde se producen numerosas elipsis en las que el sonido e imagen se enfocan en  unas marionetas, en el fuego o en el agua, con primeros planos. El equilibrio del que hablábamos antes es una combinación de hechos con un gran dramatismo y cargados de contenido emocional seguidos de  márgenes de reflexión y asimilación concedidos con oportunismo al espectador.
 Si bien, para alumnos de Educación Secundaria acostumbrados a cine de acción podría resultarles lejana o aburrida, con un ritmo demasiado lento, considero que la película se sitúa en unos márgenes en los cuáles se da lugar a la adaptación de su costumbre perceptiva. Este mismo aspecto del ritmo, con las pausas para la reflexión, fuerza el hecho de que sea muy difícil percibir esta obra como un simple entretenimiento.
El Argumento es sencillo y la historia compleja. Pareciera que el argumento viene a decir conjugándose con el título que lo importante es vivir y que ello se compone de los elementos más sencillos.  La reflexión que propone la película no es a mi ver una reflexión centrada en la crítica al universo comunista como he podido leer en muchas críticas. ¿Qué reflexión propone la película? Una reflexión más centrada en aspectos generales del ser humano como cuál es nuestra capacidad de adaptación, qué necesitamos para ser felices o cómo entendemos lo que sucede a nuestro alrededor. Es decir, como afecta la superestructura a nuestra estructura familiar e individual. Si nos fijamos se critican algunos aspectos fundamentales del régimen comunista pero también se critican del régimen anterior. Se ensalzan así mismo algunos aspectos del régimen comunista y sin embargo del régimen antiguo no se ensalza ninguno.
 La historia trata de un núcleo familiar (aunque hay una parte de narración de guerra en la que el personaje protagonista se desenvuelve solo) y de cómo este núcleo familiar  atraviesa distintos problemas a lo largo de unos años de cambios políticos, sociales y económicos en la China de los años cuarenta, sesenta y setenta.
Tanto el argumento como la historia narrada me parecen interesantes para una clase de Educación Secundaria, si bien me inclino más hacia los últimos cursos de la etapa obligatoria o para los cursos de secundaria obligatoria. Se podría caer en el adoctrinamiento y reforzar comportamientos comunista-fóbicos no muy útiles para la docencia si se repite la lectura que dieron de ella los medios de comunicación occidentales, pero se puede evitar enfatizando algunos aspectos de la mirada del director sobre el régimen antiguo y el comunista en contraposición como ya hemos comentado. Propicia el debate acerca de los aspectos fundamentales del ser humano y tiene una visión que sólo refuerza comportamientos positivos y de integración social como es la supremacía de la vida frente a cualquier obstáculo y la gran capacidad de adaptación del ser humano a entornos complejos.
La fotografía es sensacional, técnicamente muy buena. Expresivamente también. Juega con las diagonales, con el movimiento en direcciones diagonales. En pocas ocasiones centra la imagen y siempre con una intencionalidad clara. Juega a los tres cuartos y a situar el peso de la imagen en la derecha. En multitud de ocasiones la imagen principal  se ve desenfocada por un movimiento en primer plano o porque entre la cámara y el personaje se percibe humo. Todo en la película de Yimou tiene un por qué, por lo tanto la fotografía también juega a enfatizar esa síntesis iconográfica. Las sombras son una pieza fundamental de la obra, desde la propia historia que se sirve del teatro de sombras chinescas como elemento narrativo, hasta la escena en la que su amigo llama a la puerta y sabemos que el protagonista está poniéndose el abrigo y a punto de salir a través de su sombra. En esta escena la luz de la casa nos expresa la esperanza que el matrimonio le aporta a una persona al borde del suicidio. En numerosos planos generales de la calle principal del barrio en el que viven, vemos a los personajes pasar debajo de zonas de luz y zonas de sombra consecutivamente. En general la fotografía es muy simbólica, los elementos básicos tienen un gran peso como el fuego, el agua y la sangre. En las numerosas elipsis de esta obra estos elementos nos narran lo que no vemos. También tienen un gran contenido los colores, el rojo es uno de los principales a través entre otras cosas de la imaginería comunista, el amarillo y los tonos marrones son los más abundantes y el azul brilla por su ausencia en la imagen del film si bien aparece en los títulos.
Por lo tanto de cara a un disfrute activo de la obra desde un punto de vista de análisis estético ésta ofrece grandes posibilidades. Se puede explicar teoría de colores, de composición, de iluminación y claroscuros, de enfoque…
El guión es escueto, los diálogos en la película responden a la economía de medios. No hablan más que lo estrictamente necesario, esto ayuda también a que el ritmo sea fluido. Todo lo que dicen es importante y las palabras con las que lo dicen las justas y concretas. Se puede comentar este hecho tan importante como es que en cine, en literatura y en arte todo lo que aparezca tenga un sentido y nunca haya nada que sobre.
Para la interpretación de los actores el director se ha apoyado en su musa Gong Li, la única crítica que se podría hacer es su excesiva belleza que llama en exceso la atención del espectador, desviándola del argumento.  Si bien se entiende dentro de esa búsqueda genérica de la belleza que caracteriza esta obra. En todo momento los personajes resultan verosímiles, pese a la dificultad de la caracterización en edades tan distintas. Podemos ver su desarrollo, especialmente el del protagonista, cuyo personaje dista de resultar insolente y despreciable al espectador a producir empatía y afinidad emocional.
Por tanto considero que se puede considerar una película de calidad elevada, se puede utilizar para favorecer el equilibrio social y como formación de temas transversales. Además gracias a las elipsis es capaz de retratar escenas de violencia sin tener un contenido explícito que la convierta en no apta para adolescentes. Si bien tal vez su crudeza sea uno de los puntos que pueden resultar complicados para su visionado en el aula. Las escenas de sexo brillan por su ausencia lo cual también es importante en este tipo de círculos.
 Es interesante como retrata los estados anímicos del ser humano, como detalle curioso me ha llamado la atención que en todos los momentos de mayor tensión los protagonistas son agarrados por multitudes de personas que evitan que contienen la furia de éstos. La cultura oriental que continúa siendo una gran desconocida para los estudiantes resulta accesible, aunque no siempre la descodifiquemos adecuadamente, desde esta historia que empatiza con el espectador. Se puede aprender desde un punto de vista artístico fotografía, composición, procedimiento, teoría del color… y abordando los temas transversales se puede aprender cultura china, historia, filosofía, literatura, psicología, sociología… y más concretamente se puede analizar cómo funcionan los individuos ante la presión del grupo, qué utilidad tenían los matrimonios concertados, cómo se entiende la diversidad funcional, cuál es el papel de la mujer en la China de aquel momento, simbología del antiguo régimen y del régimen comunista…

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