martes, 13 de enero de 2015

West Side Story

Por AC

Dos bandas rivales se enfrentan en las calles de una gran ciudad. Los miembros de cada una de ellas responden a un perfil social muy distinto, determinado por su raza, su procedencia, su situación económica y las posibilidades de progreso de las que parten. Aún así, ambas deben convivir en un mismo espacio físico, algo que no siempre es sencillo. El marco para este conflicto podría ser cualquier lugar en el mundo en cualquier época, ya que forma parte de los problemas que casi todas las sociedades han enfrentado en algún momento con más o menos dificultades. Esto se hace especialmente visible en el caso de las grandes ciudades en momentos de crecimiento económico, cuando grandes oleadas de inmigración llegan de todas partes buscando una vida mejor. La coexistencia de “los que ya estaban allí” con los nuevos habitantes es, en ocasiones, conflictiva. Unos reclaman su derecho a buscar una vida mejor,  otros “su derecho a proteger lo que es suyo frente a los recién llegados, que tratan de robárselo”. Aparentemente son tantas las diferencias entre unos y otros, y tan grande el desconocimiento y el miedo a lo ajeno, que terminan creándose guetos en los que cada “tribu” lleva una existencia paralela a la de al lado, totalmente ajenas unas de otras, y que rara vez se tocan. Pero es en estos momentos excepcionales, cuando ambas se encuentran frente a frente por casualidad, cuando una pequeña mecha puede provocar que esa paz aparente salte por los aires y salga a la superficie el odio y el recelo al diferente con imprevisibles consecuencias.
Ésta es la historia que cuenta West Side Story. La película está basada en el musical del mismo nombre estrenado en Broadway en 1957. Se trataba de una adaptación contemporánea de la obra Romeo y Julieta de Shakespeare, en el Nueva York de los años 50. Dirigida por el coreógrafo Jerome Robbins con música de Leonard Bernstein, tuvo un enorme éxito y supuso una revolución en el mundo del teatro. Fue tal su popularidad que en 1961 se llevó a la gran pantalla dirigida por el mismo Robbins, junto a Robert Wise -director de cine que posteriormente rodaría Sonrisas y Lágrimas. Entre los actores estaban Natalie Wood, (María), Richard Beymer (Tony) como coprotagonistas, Rita Moreno, George Chakiris y Russ Tamblyn entre otros. Fue ganadora de diez óscars y ha permanecido como uno de los mejores musicales de la historia.

Su uso docente podría ser interesante tanto por su contenido como por el empleo de abundantes recursos cinematográficos y su atractiva puesta en escena. En lo referente a la temática, actualmente los conflictos sociales derivados de las diferencias culturales, raciales, económicas o religiosas siguen, desgraciadamente, estando muy presentes. La creciente radicalización de algunos movimientos y el auge de partidos políticos y asociaciones con discursos xenófobos como consecuencia, hacen imprescindible reflexionar sobre estas cuestiones en el aula. A mayor información, mayor conocimiento, y a mayor conocimiento, mayor aceptación del otro. Los alumnos han de comprender que la violencia, finalmente, no sirve de nada; que las diferencias, en lugar de ser un obstáculo, nos enriquecen; y que la convivencia pacífica es necesaria y beneficiosa para todos. Todo esto es lo que trata de decirnos West Side Story. Además al tratarse de otro contexto -otro lugar, otra época- y observar el conflicto desde fuera, puede resultarles más sencillo hacer un análisis objetivo y extraer conclusiones que al mismo tiempo son atemporales, y por tanto, igualmente válidas hoy en día.


Por otro lado, el lenguaje cinematográfico y los recursos empleados son muy ricos por lo que su visionado podría ser útil para introducir en el aula ciertos conocimientos sobre medios audiovisuales y cine. Desde el famoso inicio con planos cenitales que van desvelándonos poco a poco el lugar donde transcurre la acción, (una gran ciudad, un barrio, una pista de baloncesto que podría ser cualquiera), el empleo de fundidos para pasar de la realidad al interior de los personajes, hasta el magistral uso del color, la música y el movimiento como un elemento narrativo más.


Para terminar, como ya he dicho, creo que a los alumnos podría gustarles ya que su puesta en escena es magnífica. Seis de los diez óscars que ganó corresponden a: mejor dirección artística, mejor música, mejor fotografía, mejor sonido, mejor vestuario, y mejor montaje.  Destacan especialmente sus números musicales, algunos de ellos tan famosos que ya forman parte de la cultura popular, como America, ó el del gimnasio, en mi opinión el mejor de la película (https://www.youtube.com/watch?v=DDsKxjHQUeA). La banda sonora de Leonard Bernstein, con un gran despliegue orquestal, muy innovadora en su día y una de las más famosas de la historia del cine, la convierte en un instrumento muy útil para la asignatura de música.
Se trata, pues, de un clásico del cine que los alumnos no pueden dejar de conocer, y del que pueden extraer numerosas conclusiones sobre la importancia de la convivencia social y la inutilidad de la violencia, mientras disfrutan de todo un espectáculo visual, sonoro, técnico y cinematográfico.

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