lunes, 2 de febrero de 2015

Medianoche en París

Por IL

Título Original: Midnight in Paris.
Sinopsis: Un escritor norteamericano algo bohemio (Owen Wilson) llega con su prometida Inez (Rachel McAdams) y los padres de ésta a París. Mientras vaga por las calles soñando con los felices años 20, cae bajo una especie de hechizo que hace que, a medianoche, en algún lugar del barrio Latino, se vea transportado a otro universo donde va a conocer a personajes que jamás imaginaría iba a conocer...
Midnight in Paris es una comedia romántica que recurre a la fantasía para hablarnos, de una forma un tanto amanerada, de viajes en el tiempo y concretamente del denominado París de los locos años 20.
El film pertenece al archiconocido Woody Allen y siendo cierto que normalmente no acudiría a este director para trabajar en torno al cine, es en este proyecto donde nos sorprende un Allen totalmente fresco y renovador.
La película se presenta de una forma muy elegante y con una fotografía e iluminación verdaderamente acogedoras. Nos acerca un París, de la bohemia, hogareño, cálido y cercano. En este aspecto, cabe destacar los escenarios, verdaderamente logrados, en el famoso café Les Deux Magots de la mano de un Ernest Hemingway curiosamente caracterizado por Corey Stoll.
La película realiza todo un viaje, dividido en unas tres o cuatro noches, desarrollándose siempre en el mismo entorno parisino pero desplegando todo un elenco de personajes de lo más entrañables. Conoceremos, de este modo, a un Picasso algo tímido y reservado que muestra uno de sus retratos cubistas a la escritora Gertrude Stein esperando alguna buena crítica o consejo, a la pareja Zelda y F. Scott Fitzgerald, siempre influyentes y con ganas de juerga, un Cole Porter que embelesa y divierte a las damas con sus composiciones…Incluso, en cierto momento, la película se permite dar un paso más atrás en el tiempo y nuestro protagonista viajará una de las noches hasta el mismo París de la Belle Époque, conociendo, esta vez, a un tranquilo y amigable Toulouse-Lautrec, acompañado por Degás y Gauguin.
Cabe destacar, la deliciosa escena en la que nuestro protagonista se topa con el más simpático trío de toda la película, me refiero al encuentro con Salvador Dalí (maravillosamente interpretado por Adrien Brody), Luis Buñuel y Man Ray.
De la película sacamos una conciliadora, y más realista de lo que nos gustaría,  conclusión. Y es que cada época ha soñado melancólicamente con una época pasada y desconocida, imaginándola siempre mejor. Entrando así en una paradoja, que finalmente nos desvela lo que todos ya sospechábamos; y es que vida, con su obligado momento histórico, no hay más que una y es en esta en la que nos ha tocado vivir. Por lo que mejor será ir aceptándolo cuanto antes, aprovechar y exprimir cada momento que vivimos y no adormecernos soñando con épocas pasadas que, para bien o para mal, nunca más volverán.



Posibilidades en el ámbito educativo:

En cuanto a la elección para su proyección en el aula, me he decidido por esta película, ya que la considero verdaderamente amena (algo que, no nos engañemos, es importante para conseguir la atención de los adolescentes) y muy enriquecedora debido a la gran cantidad de información y referencias históricas que el director nos despliega, tratando asignaturas transversales como son Historia o Lengua y Literatura.
Considero el film un producto bien elaborado y construido, de gran valor técnico, visual y educativo. En este sentido, la película tiene la capacidad de transportar al espectador a un momento de la historia de gran valor artístico. Un momento decisivo como fueron las vanguardias de principios del siglo XX.
Resulta de lo más enriquecedor para su posterior estudio, acercarse de esta forma tan visual a lo que fue una época. Época que nos atañe pues es en la Secundaria y el Bachillerato donde los alumnos estudiarán las generaciones del 98 y del 27.
A pesar de relatarnos un momento del pasado, la película se narra desde una perspectiva contemporánea, lo que ayuda a nuestro estudiante a adentrarse y entender, de forma indirecta, la concreta situación histórica.
Medianoche en París resulta de gran valor para su utilización en el aula ya que, de una forma amena y elegante y mediante valores técnicos y artísticos más que aceptables, posicionará a nuestros alumnos en un perfecto clima para adentrarse en el posterior estudio histórico y artístico de una de las épocas más importantes de la modernidad.

1 comentario:

  1. No se trata de que los jóvenes se diviertan viendo cine, sino de aprovechar el cine como un "instrumento" (en la amplia acepción del término) que ayude al profesor a desarrollar estrategias educativas, no sólo para "ilustrar" determinados momentos históricos.

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