miércoles, 13 de enero de 2016

Del revés

Por Alicia Gastesi

Las cinco emociones de Riley: Ira, Asco, Alegría, Miedo y Tristeza. Fuente: sensacine.
 La vida de la pequeña Riley da todo un vuelco cuando sus padres deciden mudarse de Minnesota  a San Francisco. En pleno paso de la infancia a la pubertad, sus emociones (Alegría, Tristeza, Asco, Ira y Miedo), unos pequeños personajes que habitan dentro de su cabeza y controlan su vida, se revolucionan completamente.
Con una clara analogía a la serie francesa de animación de los 80 “La vida es así”, la nueva película de Pixar representa toda una lección de psicología del desarrollo a través de muñecos y escenarios fantásticos de colores. Para conseguirlo, el director, Pete Docter, contó con el asesoramiento de dos de los psicólogos con más conocimiento sobre las emociones: Paul Ekman y Dacher Keltner.
La obra de Pixar sólo refleja cinco emociones, a diferencia de las ocho que incluyó el psicólogo Robert Plutchick en su Rueda de las Emociones: alegría, tristeza, asco, ira y miedo. Según Keltner, los primeros estudiosos de las emociones sólo consideraron esas cinco. Hay que tener en cuenta, además, que un mayor número de emociones hubiera dificultado la realización de la película, ya que habría supuesto muchos más personajes y una trama menos clara. En realidad, las emociones de la película bien podrían representar una mezcla de varias emociones, de forma sintética.

La Rueda de las Emociones de Plutchick. Fuente: Wikipedia
Ahora bien, cada emoción va asociada a un color: la alegría es amarilla, la tristeza es azul, la ira es roja, el asco es verde y el miedo es morado. ¿A qué se debe esto? Según Eva Heller (2000, Psicología del color) el amarillo es el color más contradictorio de todos, pero entre sus muchos significados se encuentran la diversión, la amabilidad y el optimismo, cuando se combina con otros colores como el naranja o el verde. El azul no tiene un significado negativo en sí, sino que representa lo frío y lo lejano. Podemos encontrar una posible explicación en la expresión inglesa “to feel blue”, literalmente “sentirse azul”, que se refiere a sentirse triste.
El verde, en sí, tampoco es bueno ni malo. Por lo general, simboliza la naturaleza, aunque combinado con amarillo y violeta nos parece venenoso. Curiosamente, los creadores de Del revés quisieron teñir al asco de verde para asociarlo al brócoli, la verdura más odiada de su personaje protagonista.
En cuanto al rojo, es el color universalmente reconocido como el color de las pasiones, desde el amor hasta el odio. Según los entrevistados por Heller, la ira está compuesta por un 52% de rojo, un 21% de negro, un 8% de naranja y un 8% de verde. Es el color de la guerra, de la agresividad, de la fuerza bélica.
Por último, el color violeta es un color de lo más ambivalente. No es un color muy visto en la naturaleza, de manera que se le ha considerado un símbolo de lo místico o lo mágico. Como curiosidad, decir que en el esoterismo el chakra del cerebro es de color violeta, ya que une sentimientos y entendimiento, al igual que este color une al rojo y al azul.
En la rueda de Plutchick, alegría, tristeza e ira se asocian a estos mismos colores pero, curiosamente, asco y miedo están invertidos en color: el primero es violeta y el segundo, verde.

Alegría y Tristeza en el almacén de recuerdos, con las islas de personalidad al fondo. Fuente: filmaffinity
En la película, las emociones de Riley actúan de acuerdo a sus principios y generan en su mente una serie de recuerdos o esferas coloreadas de sus respectivos tonos. Una sexta clase de recuerdos, los grises, pertenecen a datos objetivos, como números de teléfono, calles, apuntes del colegio, etc. Por la noche, las emociones proyectan una serie de imágenes en su cabeza (los sueños), mientras los trabajadores de su cerebro se encargan de hacer “limpieza” y reorganizan los recuerdos de la niña. Cuando quieren deshacerse de alguno de ellos, lo lanzan al abismo de la memoria, donde desaparecen. Según estudios recientes, borramos los recuerdos insulsos a los que recurrimos en menor medida, a favor de aquellos que nos resultan competitivos en el día a día. Esta puede ser la razón por la que Riley lanza finalmente a su amigo invisible al abismo de la memoria, en lugar de conservar su recuerdo.
En cuanto a sus creencias o pilares fundamentales, son islas en su mente que reflejan una parte de su personalidad: Isla de la Familia, de la Amistad, del Hockey, de la Honestidad y del Payaseo. Se forman con recuerdos especialmente poderosos y son las que forman su personalidad.
Cuando Riley llega a San Francisco, trata de ser valiente y optimista y (manejada por Alegría) relega la tristeza a un rincón, desencadenando así una incongruencia entre lo que de verdad siente y lo que muestra. Una a una, sus islas de personalidad se derrumban, lo que genera un estado de malestar que no se resuelve hasta que Riley decide liberar esa tristeza. Esto actúa como una catarsis que restablece su equilibrio interior, creando nuevas islas de personalidad sobre las que puede construir su nueva personalidad de adolescente.
Como explicó Keltner a los creadores de la película: “En nuestra cultura, somos muy duros con la tristeza, pero la verdad es que es un poderoso detonante para la búsqueda de confort y vínculos. En cambio, la ira se asocia a menudo con el sentido de ser tratados injustamente y puede ser un motivador para los cambios sociales.”

Del revés en la clase

Riley dibujando a su amigo invisible Bing Bong. Fuente: twitter @PixarInsideOut
Ésta es una película con un amplio abanico de posibilidades educativas en las aulas. Como primera opción evidente, en el primer ciclo de secundaria puede servir como pie para hablar del desarrollo adolescente y de cómo cambia su estado de ánimo. La moraleja es que no hay ninguna emoción que deban dejar de sentir, sino que todas son necesarias en su vida: la alegría nos permite modificar conductas para asimilar aquellas que nos resultan buenas, el miedo es un instinto de supervivencia, al igual que el asco, que también se relaciona con la relación social armónica, la ira nos impulsa a defender las injusticias y la tristeza forma parte de los procesos de duelo, ayudándonos a “pasar página”.
Asimismo, podemos emplear el visionado como introducción a la teoría del color. Los colores vivos y primarios se asocian a las emociones y los recuerdos, los colores fríos y desaturados a la realidad. Al teñir un recuerdo de azul, se vuelve triste. Podemos jugar con imágenes cotidianas para los alumnos y que analicen su colorido, dependiendo de lo que quieran transmitir. También podemos pedirles que reinterpreten imágenes con otros colores para cambiar su significado. Todo esto, a su vez, introduce el tema de las mezclas aditiva y sustractiva.
Para estudiantes universitarios, representa una lección ilustrada de psicología del desarrollo, pudiendo con ella explicar los cuatro estadios del desarrollo cognitivo según Piaget: el sensorio-motriz y perceptivo (de 0 a 2 años), el pre-operacional (de 2 a 7 años), el de operaciones concretas (de 7 a 11 años) y el de operaciones formales (de 11 a 15 años).
De la misma manera, nos sirve para tratar sobre cómo la percepción de algo (un recuerdo, una situación…) es completamente subjetiva, dependiendo de las vivencias y de la personalidad de cada uno. Y, por supuesto, también para tratar la psicología del color, como ha experimentado una servidora al documentarse para este mismo texto.
En términos de lenguaje visual, resulta una película interesante para explicar de forma muy sencilla el concepto de flashback, por medio de los recuerdos, y algunas figuras retóricas, como es la referencia del amigo invisible en los recuerdos de la infancia, la metáfora de las emociones de los padres (en la madre, la emoción que lidera es la tristeza y en el padre, la ira) y toda la analogía del cerebro-oficina, cerebro-almacén, olvido-abismo, etc.
Y como añadido a todo esto, podemos visualizar la película en versión original para tratar transversalmente el segundo idioma.
Del revés es, en definitiva, una película muy sencilla apta para todos los públicos pero con un contenido especialmente jugoso para niños de a partir de 12-13 años y mucho más aún a partir de los 18.


Más información:
https://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Plutchik
http://www.psmag.com/books-and-culture/a-conversation-with-psychologist-behind-inside-out
http://befullness.com/analisis-de-inside-out-del-reves-visto-por-una-psicologa/

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