miércoles, 10 de febrero de 2016

The Martian

Por Rocío Juan Arévalo

La nave tripulada Ares III se encuentra en una misión en Marte. Durante una fuerte tormenta de grava uno de los astronautas, Mark Watney (interpretado por Matt Damon), desaparece entre el polvo. Sus compañeros, a falta de señales vitales de su traje, le dan por muerto y retoman la misión poniendo rumbo a la Tierra. Contra todo pronóstico Mark ha logrado sobrevivir, quedándose atrapado y solo en el inhóspito y hostil planeta rojo. El protagonista inicia entonces una aventura de supervivencia haciendo una recopilación de los recursos que dispone la cápsula de la misión. Intenta, por medios imprevisibles, comunicar con la Tierra esperando que consigan recatarle antes de que se agoten sus recursos. Como espectadores asistimos a una emocionante cuenta atrás contada a través de un diario de bitácora del astronauta.



A finales del pasado año 2015 llegaba  a las pantallas The Martian, el último trabajo de ciencia ficción de Ridley Scott. El guión de la película, escrito por Drew Goddard, está basado en la novela homónima de Andy Weir. El libro de Weir es un texto que se presta a la perfección a la adaptación cinematográfica, por lo que se ha conseguido un ejemplo de fidelidad desde el trabajo original.
Esta película ha recibido muy buena acogida tanto por el público como por la crítica. Ha sido ganadora de dos Globos de Oro (mejor actor y mejor película de comedia - también nominada a mejor director) y está nominada a 7 premios Oscar y 6 premios BAFTA. Entre estas nominaciones están las categorías de: mejor película, actor, director, guión adaptado, diseño de producción, montaje, sonido, edición de sonido y efectos visuales.
Por sus características formales es un buen ejemplo para mostrar una buena creación y un buen uso de los efectos visuales y sonoros. Ello se demuestra en que no llaman la atención durante el film, están muy bien integrados. Las imágenes del planeta rojo están dotadas de gran realismo ya que se rodaron en el desértico valle Uadi Rum (Jordania), un perfecto escenario que naturaliza la película. Otro factor que aporta sensación de realidad son los planos en primera persona con efecto de cámara Go-Pro. Este factor, dentro del gran trabajo de montaje, es muy interesante a la hora de enseñar formas de narración audiovisual.
De The Martian se puede sacar un enfoque muy educativo en cuanto a la auto-superación. El protagonista, al igual que el Robinson de Defoe, se organiza los víveres de la base marciana como punto de partida, se los raciona para poder estirarlos en el tiempo. Pero, teniendo en cuenta que las misiones con destino Marte programadas en un futuro próximo se harán en periodos más largos de un año, Mark necesitará hacerse autosuficiente, puesto que las reservas de alimento y oxígeno son limitadas. En esta situación vemos la importancia de saber aplicar los conocimientos adquiridos, así como aguzar el ingenio. Durante la película apenas hay dramatización de la soledad o desesperación del protagonista. Éste afronta su situación con un gran sentido del humor que se convertirá en su mayor fortaleza a la hora de atravesar cada nuevo inconveniente, en su válvula de escape para mantener la cordura. En este punto es necesario destacar la actuación de Matt Damon, que atrapa durante toda la película.


Otro enfoque educativo que se puede plantear a partir de la trama de The Martian son los dilkemas morales. En la propia historia la tripulación del Ares III se enfrenta a la tesitura de salvar a su compañero poniendo en peligro al resto del equipo, frente a poner a salvo a la gran mayoría abandonando a un miembro del grupo. Otro dilema moral que se podría plantear es la inversión de medios económicos que se hace en los viajes espaciales, siendo quizás más necesarias otras emergencias humanitarias; esto se podría plantear tanto en la ficción como en la realidad. Sería muy nutritivo hacer una reflexión sobre la búsqueda del ser humano de nuevos planetas, nuevos mundos para colonizar, mientras destrozamos el tesoro que tenemos que es la Tierra.
A raíz de la película también se puede ver claramente cómo el gobierno manipula los mensajes que da a la población según sus propios intereses. Para adolescentes es esencial dejar claro este punto para que recapaciten sobre los mass media.
Para finalizar, creo que esta película da pie a relaciones  muy interesantes con otras obras de su mismo género. En cine, habría que nombrar otros dos largometrajes del mismo director que se consideran obras de culto: Alien y Blade Runner. También las que podrían ser las hermanas contemporáneas: Interestellar y Gravity. Y por último, otra obra de culto: 2001, odisea en el espacio. Todas ellas grandes películas que muestran diferentes facetas y resoluciones dentro del género de la ciencia ficción. Y en la literatura, otro clásico: Solaris (de Andrei Tarkovsky).

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